El Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal
Española, se ha unido a la profunda tristeza expresada por el Papa Benedicto
XVI con motivo de los episodios de violencia producidos en El Cairo, en los que
han muerto asesinados más de una veintena de cristianos coptos.
La presencia cristiana en Egipto se remonta al siglo I y,
por desgracia, las dificultades no son nuevas. Como ha dicho el Cardenal
Antonio Naguib, Patriarca de Alejandría de los coptos católicos, los cristianos
han vivido ataques similares durante su larga historia de sufrimiento y paz en
aquella tierra. A pesar de ello, es preciso mirar al futuro con esperanza y
trabajar para que se respeten los derechos humanos de todos, en particular los
de las minorías. Los cristianos están llamados a jugar un importante papel en
este delicado momento y han de poder seguir contribuyendo con su ejemplo al
bien común de Egipto.
Los obispos se solidarizan con los hermanos de la comunidad cristiana copta y se unen a las peticiones de oración que el Papa ha hecho para que la sociedad egipcia “goce de una verdadera paz, basada en la justicia, en el respeto a la libertad y a la dignidad de cada ciudadano”.
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