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jueves, 5 de octubre de 2017

Trabajo decente y fin de la precariedad, una tarea urgente

Manifiesto para la Jornada Mundial por el Trabajo Decente 2017

Las organizaciones que apoyan la Iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente constatan que el trabajo decente, que forma parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, es un elemento imprescindible para la justicia social y la cohesión de toda la humanidad.

Garantiza un salario mínimo vital, la libertad de asociación sindical, la participación de quienes trabajan en los asuntos de la empresa, el respeto de la negociación colectiva, el respeto de los convenios, la igualdad de trato entre las personas, la salud y seguridad en el trabajo, la protección social de quienes trabajan y de las personas a su cargo, la protección contra el despido, el acceso a la formación y el aprendizaje permanente y el equilibrio entre la vida privada y la vida laboral.

En España estamos asistiendo a un crecimiento del trabajo precario, que se presenta bajo las formas de la contratación temporal, la contratación a tiempo parcial y el empleo autónomo ficticio. 

El empleo precario afecta principalmente a las personas más vulnerables, que corren riesgo de discriminación, pobreza y exclusión (personas con capacidad funcional diversa; personas con un origen étnico, religión o creencia minoritaria; personas jóvenes y mujeres).

La juventud se ve particularmente afectada por el trabajo no voluntario a tiempo parcial, el empleo autónomo ficticio y el trabajo no declarado. Un buen número de jóvenes está abandonando España en busca de mejores oportunidades de empleo.

Una remuneración insuficiente para una vida digna, condiciones laborales que dificultan la consecución de un proyecto vital a largo plazo; falta de perspectivas; la vulnerabilidad de la persona ante un retroceso en derechos laborales y un entorno laboral que atenta, en muchos casos, contra la salud e integridad del trabajador son el rostro visible de una economía al servicio del capital, donde la persona es un mero instrumento que sirve y es utilizada en función de los intereses que marca el mercado. Esta concepción, en cuanto no pone a la persona y su dignidad en el centro, es contraria al proyecto del Reino de Dios y no puede ser, en ningún caso, aceptada desde una mirada cristiana de la vida.

La lucha contra la precariedad y por el trabajo decente nos exige y nos lleva a reclamar:

  • Luchar contra el trabajo no declarado, la economía informal, el fraude fiscal y los paraísos fiscales.
  • Revindicar y trabajar por el  establecimiento de una sólida base jurídica de derechos laborales, la implicación de los interlocutores sociales y los comités de empresa en el lugar de trabajo y el reforzamiento de la inspección laboral y de la jurisdicción social.
  • Apostar por la creación de empleo de calidad, garantizar los derechos en el trabajo, la protección social y el diálogo social así como la igualdad.
  • Fijar salarios e ingresos dignos y suficientes. Quienes trabajan deberían poder acumular, con sus cotizaciones, ingresos que garanticen una seguridad en situaciones como el desempleo, la enfermedad, la edad avanzada o las pausas en la vida laboral para el cuidado de hijos u otras personas o para la formación.
  • Establecer una Garantía de Capacidades que permita apoyar trayectorias profesionales que posibiliten la adaptación a las diferentes situaciones que una persona puede verse obligada a afrontar durante su vida a través, en particular, de la formación profesional permanente.
  • Garantizar la igualdad de remuneración entre hombres y mujeres mediante una respuesta global dirigida a reducir el trabajo precario y una cobertura adecuada de seguridad social. Se debe combatir la discriminación contra la mujer, la brecha salarial, el techo de cristal, el acoso psicológico y el acoso a las empleadas embarazadas.
  • Apostar por condiciones de trabajo dignas para todas las primeras oportunidades de experiencia laboral de jóvenes, como períodos de prácticas, de aprendizaje o cualquier oportunidad en el marco de la Garantía Juvenil.
  • Incrementar la inversión pública y privada que conecte los mercados financieros con los mercados productivos.
  • Acompañar a las personas en situaciones donde la ausencia del trabajo decente provoca inestabilidad, sufrimiento y falta de horizontes vitales, propiciando respuestas individuales y colectivas que alumbren caminos de esperanza.
Palencia, 7 de Octubre de 2017
Iglesia por el Trabajo Decente
Diócesis de Palencia


ACTOS EN PALENCIA 
6 DE OCTUBRE
  • Vigilia de Oración en la Capilla del Servicio Doméstico. A las 19.00h.
  • Acto público en la Boca-Plazade la Calle Mayor. A las 20.00h.

jueves, 20 de octubre de 2016

Iglesia “Por un trabajo decente”

En la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, las Organizaciones de Iglesia Cáritas, CONFER, HOAC, Justicia y Paz, Juventud Estudiante Católica y Juventud Obrera Cristina, renovamos nuestro compromiso de seguir construyendo y exigiendo una sociedad que defiende el trabajo decente. 

Y ¿por qué?. Porque:
  • El Trabajo Decente es la expresión de la dignidad esencial de los hombres y de las mujeres.
  • Un Trabajo Decente asocia a los trabajadores y a las trabajadoras al desarrollo de su comunidad.
  • El Trabajo Decente evita la discriminación, respetando a todos y todas.
  • Un Trabajo Decente genera ingresos justos.
  • El Trabajo Decente es seguridad en el lugar de trabajo, permite satisfacer las necesidades de las familias y asegura su protección social.
  • Un Trabajo Decente defiende que trabajadores y trabajadoras se organicen libremente para hacer oír su voz.
  • El Trabajo Decente deja espacio para reencontrarse con las propias raíces en el ámbito personal, familiar y espiritual.
  • Un Trabajo Decente permite el desarrollo personal y la integración social.
  • El Trabajo Decente asegura una condición digna a los trabajadores y las trabajadoras que llegan a la jubilación.
Por todo esto, el Trabajo Decente debe estar en la agenda política, en las agendas de las entidades sociales y empresariales, en nuestras agendas personales... y también en las propuestas de nuestra Iglesia.

Reafirmamos nuestro compromiso en la defensa del Trabajo Decente y animamos a los responsables en el Gobierno, a los Sindicatos, Organizaciones Sociales y Empresariales, vecinos y vecinas de nuestros barrios a colaborar para:

  • Poner en el centro a la persona, rompiendo la actual lógica de pensar y organizar el trabajo desde lo económico y los intereses de unos pocos.
  • Plantear el sentido y el valor del trabajo más allá del empleo: Distribuir de manera justa y digna el empleo y reconocer socialmente todos los trabajos de cuidados, necesarios para el desarrollo de la vida.
  • Luchar por condiciones dignas de empleo: Sin la lucha por la afirmación de los derechos de las personas en el empleo no es posible humanizar el trabajo.
  • Articular de forma humanizadora el trabajo y el descanso.
  • Luchar para que el acceso a derechos como sanidad,vivienda, educación, etc. no esté condicionado a tener un empleo.
Todo podemos hacer algo desde nuestras organizaciones y lugares de compromiso.