domingo, 26 de enero de 2014

Infancia Misionera

La Infancia Misionera -que celebramos el 26 de enero- es una de las cuatro Obras Misionales Pontificias.

Al igual que las otras tres Obras, tiene por finalidad “infundir en los católicos un espíritu universal y misionero”. A diferencia de las demás (Propagación de la Fe, San Pedro Apóstol y Pontificia Unión Misional), la Infancia Misionera, llamada también Santa Infancia, destina todos sus esfuerzos a los niños. O, para ser más precisos, son los niños los verdaderos protagonistas de esta Obra. No es solo una obra “para los niños”, sino más bien una Obra “de los niños” y “con los niños”.

La idea de fundar en la Iglesia un organismo de esta naturaleza nació más de 170 años atrás, cuando un obispo francés, Mons. Charles de Forbin-Janson, viendo que tantos niños morían sin el bautismo en China, y no pudiendo ir personalmente a ayudarlos, decidió fundar una Obra que se dedicase a la evangelización de los niños gracias a la ayuda y colaboración de los mismos niños.


Esta colaboración, que se puede sintetizar en el lema “Los niños ayudan a los niños”, consiste simplemente en la oración y en la ayuda material. Los niños de la Infancia Misionera rezan todos los días una avemaría por todos los niños del mundo.

Desde entonces, la Infancia Misionera se ha extendido por todo el mundo. Son más de 115 los países en donde esta Obra está activa. Y son millones los niños que actualmente ayudan a otros niños en dificultad.

Y es que el Señor se sirve de las cosas pequeñas para hacer grandes obras, por eso es necesario hacer que los niños sean protagonistas de la Iglesia.

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