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miércoles, 21 de marzo de 2018

Vivir respondiendo a la llamada que Dios nos hace.



Hablamos con Álvaro Pinto y Daniel Becerril, con nuestros seminaristas que están viviendo el “año de pastoral”. Sobre la vocación y la vocación al sacerdocio, sobre el reto de ser “Apóstoles para los Jóvenes”.

En vuestra opción por la vocación sacerdotal... ¿tenéis la sensación de que habéis elegido vuestra vocación? ¿O creéis que es Dios quien os ha elegido y habéis respondido?
 
Como todo don, la vocación no parte de uno mismo, no es algo que brota de mí, sino que parte de la iniciativa del Otro. En el caso de la vocación cristiana a la santidad (propia de todo bautizado), la iniciativa tiene su origen en el amor de Dios por cada uno de sus hijos y ante este Amor, que es el único que puede colmar el deseo de felicidad del hombre, no cabe otra respuesta que un SÍ. Así ocurre también en nuestra vocación sacerdotal.
 
Después de un largo tiempo de formación y discernimiento, ahora os encontráis en vuestro año de pastoral. ¿Cómo definirías este tiempo? ¿Es muy diferente el día a día en una parroquia, de lo que se vive en el Seminario?
 
La etapa pastoral está siendo un tiempo de Gracia, que nos está permitiendo disfrutar del día a día en la parroquia, del contacto con las familias, con los ancianos, los niños... está siendo un tiempo para conocer mejor la realidad diocesana y aprender a amarla en la concreción de la vida cotidiana. Una oportunidad de aprender junto a sacerdotes que nos han precedido en la respuesta fiel al Señor, en el servicio al Pueblo de Dios que peregrina en Palencia.
 
El seminario y la vida parroquial, como es lógico, tienen ritmos distintos pero, gracias a Dios, el tiempo de aprendizaje en el Seminario, nos prepara para poder después amar y servir en la parroquia. 
Nos dispone para poder entregarnos mejor a las necesidades de los fieles y abrir el horizonte de sus vidas al encuentro con Jesucristo.
 
El lema del Día del Seminario de este año es: “Apóstoles para los Jóvenes”. ¿Creéis que hoy en día el sacerdote es percibidos como un referente para los jóvenes?
 
A nadie se le escapa que, salvo contadas excepciones, los jóvenes no consideran a los sacerdotes como referente. Nuestro tiempo no se destaca por un especial aprecio o interés por lo que la Iglesia tenga que decir pero, eso no significa que la Iglesia no tenga nada que decir u ofrecer a los jóvenes o al mundo hoy. Es más, me atrevería a decir que la Iglesia tiene la llave para que la vida del hombre sea plena y eso es lo que el sacerdote, como apóstol, tiene que mostrar al mundo: la vida en Cristo.
 
Desde la Delegación Diocesana de Pastoral Vocacional y desde el Seminario se ha elaborado un vídeo sobre las vocaciones. En vuestro caso habéis optado claramente por la vocación sacerdotal, pero... ¿consideráis que es importante que cada uno descubra su vocación dentro de la Iglesia?
 
No es importante, es vital. Como señala el Concilio Vaticano II, todo bautizado está llamado a la santidad pero la respuesta a la llamada particular que Dios hace a cada hombre, abre su vida a la plenitud, a la felicidad. Uno podría empeñarse en vivir de forma contraria al camino que el Señor quiere para él, pero eso no será otra cosa que causa de frustración o de una vida incompleta. El llamado al matrimonio sería infeliz si “se empeñase en ser religioso” y el llamado al sacerdocio sería infeliz si “se empeñase en contraer matrimonio y formar una familia”.
 
Benedicto XVI en la JMJ de Sidney 2018, realizó varias preguntas a los jóvenes allí reunidos... ¿qué responderíais hoy vosotros a “Qué herencia dejaréis a los jóvenes que os sucederán”? Y ¿qué creéis que os distingue o qué debiera distinguiros, a vosotros que habéis optado por la vocación sacerdotal, del resto de jóvenes?
 
No sabemos cuál será la herencia que personalmente podremos dejar a los jóvenes que nos sucedan pero, si sé la herencia que la Iglesia dejará a las generaciones venideras, pues es la misma que nosotros hemos recibido y que, a su vez, recibieron los que nos han precedido, la certeza en la Verdad revelada que es el mismo Cristo. La única herencia capaz de abrir a la plenitud la vida del hombre.
 
Como todo el que vive respondiendo a la llamada que Dios le hace, nosotros hemos de ser testigos de la alegría, de la fe, de la esperanza... del amor de Dios. En la concreción de la respuesta a la vocación sacerdotal, hemos de dejarnos modelar por el Espíritu Santo para poder ser, cauce de la Misericordia de Dios en la vida sacramental.
 
La Diócesis de Palencia, todos nosotros como Iglesia creyente... ¿qué podemos hacer por vosotros, futuros sacerdotes, en esta Jornada del Seminario?
 
En esta jornada y en todas, rezar por nuestra santificación y la de todos los que ya son sacerdotes. ¡Necesitamos sacerdotes santos!
 
También es necesaria la oración por los jóvenes para que sean valientes en la respuesta a la llamada que el Señor les hace ¡Qué no tengan miedo!

viernes, 19 de enero de 2018

De nuestros seminaristas

El pasado 13 de enero los seminaristas disfrutaron de una jornada de convivencia junto con el rector y el obispo. Después de ver los trabajos de reconstrucción del monasterio de San Pelayo, en Cevico-Navero, visitaron el pueblo burgalés de Peñaranda de Duero, antes de llegar al monasterio de Santa María de la Vid, donde vive una comunidad de agustinos y novicios con quienes compartieron café y comida. Finalizaron el día de convivencia ya en Palencia, celebrando la Eucaristía en la capilla de centro “San Luis”, de la Hermanas Hospitalarias.

lunes, 9 de octubre de 2017

Nuestros Seminaristas

En este nuevo curso en el Seminario de Palencia, los seminaristas Daniel y Álvaro, una vez acabados nuestros estudios de Teología, estrenamos nuevo destino pastoral, en la etapa de síntesis vocacional, la última etapa en la formación sacerdotal del seminario.

Este curso estaremos ya destinados en nuestra diócesis de Palencia: Álvaro en la Unidad Pastoral de Osorno, y Daniel en la Unidad Pastoral de Santibáñez de la Peña, y colaborando también en la Unidad Pastoral de Velilla del Río Carrión.

Os pedimos que nos tengáis en vuestras oraciones, para que sigamos siendo fieles a la vocación sacerdotal a la que nos llama el Señor, sirviéndole desde nuestras nuevas parroquias.
Daniel y Álvaro

miércoles, 1 de marzo de 2017

jueves, 23 de febrero de 2017

Dani, Álvaro y René reciben los ministerios de Acólito y Lector

René, Álvaro y Daniel en la reciente
ordenación episcopal de D. Antonio Gómez Cantero
El día 25 es un día especial para los tres seminaristas de nuestra Diócesis porque ese día reciben los ministerios de Acólito y Lector. Un hito importante en su itinerario hacia el sacerdocio. La celebración será a las 12h en la Catedral. 

¿Qué supone para vosotros recibir el ministerio de acólito y lector?

René: Es un regalo muy grande. y un modo de ir asimilando lo que ocurrirá, si Dios quiere, con la imposición de las manos. Estos ministerios se nos confieren para el servicio del altar y de la Palabra De Dios y por tanto, para ayudar a los hombres a acercase al Señor.
 
Álvaro: Tras la recepción el curso pasado de la Admisión a las Sagradas Ordenes, los ministerios suponen una gran alegría, por ser recibidos con vistas a la Ordenación. Aunque llevamos años desempeñando las tareas propias de estos ministerios, en los envíos pastorales, significan la capacitación, por parte de la Iglesia, para un servicio en favor de las almas, lo que nos acerca a la configuración con Cristo Siervo, propia del Orden.
 
Dani: Recibir estos ministerios supone una gran alegría y confianza, porque significa que puedo ver cómo la Iglesia continúa confirmando la vocación a la que me llama el Señor. Esta alegría es mayor por poder recibirlos en nuestra diócesis y juntamente con René y Álvaro, porque aquí ha nacido nuestra vocación y juntos hemos ido compartiendo nuestro camino y nuestra vida en fraternidad estos años en el seminario.

¿Cómo definirías estos dos ministerios?
 
Los ministerios de lector y acólito son ministerios laicales. El lector es instituido para la función que le es propia: leer la Palabra de Dios en la asamblea litúrgica, y el acólito es instituido para ayudar al diácono y prestar su servicio al sacerdote en las tareas litúrgicas, particularmente en el servicio del altar.
 
René, tú estás desarrollando la labor pastoral en la U.P de Frómista. ¿Cómo estás viviendo este momento?
 
El año de pastoral para mí se resume en una palabra: realidad. Cuando uno está estudiando imagina cosas, inventa proyectos. Al llegar a un lugar, todo esto sufre un pequeño derrumbe, y aparece la realidad tal cual es. Como reza un principio de la vida espiritual: “lo que no se asume no puede ser cambiado”. Sin realismo pastoral nuestro trabajo será estéril. En resumen, un año de gracia.
 
Enhorabuena a los tres y desde la Diócesis os damos las gracias, por este nuevo paso que dais en vuestra vocación sacerdotal. Estamos deseando acogeros como nuevos presbíteros.
 
Natalia Aguado León

martes, 5 de julio de 2016

Fin de curso de los seminaristas

Con el mes de junio, han llegado los exámenes al seminario, y el final de curso para nosotros, los seminaristas. Para René, además, este final de curso ha sido especial, pues al acabar el quinto curso en la Facultad de Teología, se ha enfrentado a las Tesis Finales de Bachillerato (un examen escrito y otro oral de 50 temas, acerca de lo que se ha visto en toda la carrera: una síntesis teológica), logrando felizmente aprobarlo y obteniendo así el Título de Bachiller en Teología. Álvaro y Daniel terminaron un poco antes los exámenes finales de 4º curso.

Sin duda, uno de los momentos más importantes de este final de curso ha sido la ordenación de nuestro nuevo Obispo. Los seminaristas pudieron estar presentes en la Catedral de Palencia el 18 de junio, y le mostraron su colaboración y le encomendaron ante Dios para que le guíe en su ministerio como pastor de la Iglesia que peregrina en Palencia.

Álvaro y Daniel, tras acabar el curso, han pasado unos días de convivencia con la comunidad de cuarto del seminario en Santander. Un buen momento para hacer una revisión del curso, y a la vez que descansar después del intenso mes de junio repleto de exámenes.

Por su parte, durante esos días, René se quedó en Madrid, puesto que se examinaba de las tesis de bachillerato en los últimos días del mes de junio.

Terminado el curso, durante el verano se abre el período de nuevas actividades en las que estarán los seminaristas, desde campamentos con niños y adolescentes, pastoral de exequias, JMJ, y distintas actividades con las parroquias en las que están de pastoral.

lunes, 16 de mayo de 2016

Admisión a las Sagradas Órdenes

El pasado 8 de mayo nuestros seminaristas dieron un paso más en su camino hacia el Sacerdocio, al recibir en el Seminario Conciliar de Madrid el Rito de Admisión a las Sagradas Órdenes. En este importante día les acompañaron sus familiares, amigos y el Administrador Diocesano.

Vaya desde aquí nuestra enhorabuena a René Casero, Daniel Becerril y Álvaro Pinto.

martes, 19 de abril de 2016

Convivir y Compartir la Fe. Peregrinos de la Misericordia

Seminaristas de la región del Duero y la Rioja en Carrión junto con las Agustinas de la Conversión 
Los seminaristas de la Región del Duero y la Rioja nos reunimos dos veces al año: una antes de comenzar el curso, en septiembre, y otra por primavera. Este año Palencia ha sido la diócesis elegida para este encuentro que se ha celebrado del 8 al 10 de abril.

En el mismo hemos participado unos 50, entre formadores y seminaristas. El viernes por la tarde comenzaban a llegar a la casa de ejercicios de los misioneros del Verbo Divino en Dueñas, los seminaristas de las 10 diócesis (Ciudad Rodrigo, Salamanca, Zamora, Ávila, Segovia, Valladolid, Palencia, Burgos, Osma-Soria y Calahorra y la Calzada-Logroño). Con las vísperas dábamos comienzo a este breve pero intenso encuentro. Después de la cena, nos poníamos en camino hacia Palencia, para realizar una visita nocturna a la Catedral. Todos quedaron impresionados por el tamaño y la belleza de la seo.

El sábado, el teólogo Don Eloy Bueno, profesor en la Universidad de teología del norte de España, en Burgos impartió la formación que giró en torno a la misericordia, en el marco de este año jubilar. Una primera charla de reflexión teológica daba paso a una segunda sobre las consecuencias de esta vivencia de la misericordia en la vida pastoral. Las charlas terminaron con un coloquio de los seminaristas con el ponente. Por la tarde, nos pusimos pronto en marcha, pues teníamos unos 80 km hasta llegar a la Villa Romana de la Olmeda, cerca de Saldaña. Sobre las cinco de la tarde comenzábamos todo el grupo una visita guiada al complejo. La magnífica conservación de los mosaicos y el detallado conocimiento de la villa en sus orígenes nos sorprendieron a todos. Desde el yacimiento bajamos a Carrión de los Condes para rezar vísperas en la parroquia, junto con la comunidad parroquial y la orden religiosa de las Agustinas de la Conversión, que atienden el albergue de la parroquia.  Antes de las vísperas, pudimos visitar el monasterio de San Zoilo, antiguo seminario menor de Palencia y en sus orígenes abadía cluniacense. Al final de la tarde regresamos a Dueñas para cenar. Los que todavía tenían fuerzas fueron a pasear por Dueñas.

El domingo comenzaba con las laudes dominicales. Depués trabajos por grupos los vivido el sábado y cada grupo expuso sus conclusiones. A las 11 de la mañana nos poníamos en camino hacia la catedral de Palencia para la Eucaristía. Antes de celebrar la misa, una hermana nazarena nos explicó, ante el sepulcro de su fundador, la vida y espiritualidad del Beato Manuel González, quien en poco tiempo será canonizado por el Santo Padre. A las 12 en punto, en el altar mayor de la catedral, el Administrador diocesano, Don Antonio Gómez, presidía la misa de clausura del encuentro.

Estos encuentros suponen una gran oportunidad de poder compartir visiones y experiencias pastorales entre los seminaristas de la zona castellana y riojana, además de poder aprovechar para rezar juntos y fortalecer lazos de amistad. Damos gracias a Dios por estos días de convivencia y formación. Pidamos a Dios la gracia de ser cada año más en este encuentro.

Seminaristas de Palencia

sábado, 19 de marzo de 2016

Enviados a reconciliar. Día del Seminario 2016

Álvaro Pinto
El pasado 13 de marzo se celebró el Día del Seminario y hablamos con nuestros tres seminaristas: René, Álvaro y Daniel. Se sienten “Enviados a reconciliar” y siguen avanzando en su proceso de formación sacerdotal.

El lema del Día del Seminario de este año es “Enviados a reconciliar”, y el cartel muestra a un sacerdote abrazando a una pareja ¿Qué supone para ti este lema?

ÁLVARO: Vivimos en un mundo muy herido. Los hombres y mujeres de nuestro tiempo necesitan sentirse abrazados y perdonados, aunque muchas veces no son conscientes de ello. El sacerdote es el llamado de entre los hombres para, habiendo experimentando en su propia carne el haber sido amado y sanado por Dios, llevar el perdón a todos los corazones arrepentidos, por la gracia de Dios, en el sacramento de la reconciliación.
René Casero

RENÉ:  Me parece que es algo muy nuclear en el sacerdocio. Cristo es el enviado del Padre para esto mismo: para reconciliar al hombre con Dios y con sus hermanos. Este lema suscita en mi corazón una gran alegría y una línea en la que trabajar. El sacerdote en medio de la comunidad tiene que servir así, reconciliando, siendo vínculo de unidad. Es muy triste que cualquier cristiano sea motivo de discordia, pero incluso más un sacerdote que hace presente la obra de reconciliación de Dios con el hombre.

DANIEL: El sacerdote está llamado a llevar el perdón de Dios a los hombres. La imagen de este año, para mí, me sugiere la cercanía de Dios, que está siempre muy próximo a los hombres, y dispuesto en todo momento a darnos un abrazo de amor misericordioso, de manera especial con el Sacramento de la Reconciliación. Y el sacerdote es quien debe saber ser el cauce por el que Dios ofrece este abrazo al hombre.
Daniel Becerril

¿Cómo valoras el Sacramento de la Reconciliación?

[Á] Sin querer desmerecer a los demás sacramentos, la Reconciliación es para mi, junto con la Eucaristía, el cauce ordinario de la Misericordia de Dios. Es el abrazo del Padre Bueno que sale al encuentro de sus hijos para mostrarles que, por encima de todas sus faltas, infidelidades o tropiezos, el amor de Dios sobreabunda, desborda.

[R] Sin él me resultaría muy difícil avanzar en mi vida. Me parece de los mayores regalos que Dios ha hecho al hombre. No es una lavadora en la que uno vuelca sus pecados. ¡Es mucho más! Es una re-creación. Dios vuelve a introducirte en la comunión con Él, con los hombres y con uno mismo. Hasta en las caídas uno se puede encontrar con el Dios misericordioso. Al final, la confesión para mí es Jesús, que como a Pedro, nos pregunta: ¿me amas? No quiere explicaciones, excusas... Solamente quiere que le ames y te dejes amar.

[D] Valoro este sacramento como un momento muy especial en el que sentir la misericordia de Dios. Por mi experiencia personal, cada vez que acudo a este sacramento he podido comprobar cómo Dios únicamente mira el corazón arrepentido del pecador, no su pecado. Cuanto mayor ha sido mi pecado, mayor ha sido la misericordia que he experimentado en este sacramento. Por medio de este sacramento, Dios arroja y olvida todo lo que nos ha separado de Él, pudiendo así volver nuestro corazón a Él y comenzar de nuevo. Como dijo el papa Francisco: «antes nos cansamos nosotros de pedir perdón que Dios de perdonarnos». Por ello me gustaría animar a la gente a encontrarnos con la misericordia de Dios a través de la Reconciliación.

¿En qué proceso se encuentra ahora tu vocación sacerdotal?

[Á] En lo que se refiere a la etapa de seminario, me encuentro inmerso en los discernimientos para el Rito de admisión a las Órdenes Sagradas. Un tiempo para confrontarse objetivamente, con la ayuda del director espiritual y el formador, y ver si la respuesta al Señor se corresponde con la llamada recibida. En el plano más personal me encuentro feliz, descubriendo en la vida comunitaria del seminario un deseo fuerte de fraternidad, que se corresponde con un fuerte anhelo de comunión con Jesucristo.

[R] Pues en un momento de gran maduración e ilusión. Si Dios quiere, el próximo 7 de Mayo recibiré la Admisión a las Sagradas Órdenes. Por ese sencillo rito, la Iglesia reconoce tu vocación, y ve en ti las actitudes necesarias para asumir la vocación. Ante esto, la cosa se pone seria. Es un momento para dar gracias a Dios. Estar en 5º también presenta una nueva etapa en la formación que en los próximos meses se irá concretando.

[D] Este es ya mi cuarto año en el seminario, y lo más inmediato respecto a la vocación lo tengo en el discernimiento para el rito de Admisión a las Sagradas Órdenes. Vivo este momento con especial ilusión, pues si el seminario ve conveniente concederme el rito, será el momento en que la Iglesia confirme que lo que yo entiendo que es llamada de Dios al sacerdocio en mi vida también es visto de este modo por la Iglesia. Por lo demás, vivo en un estado de permanente acción de gracias al Señor por lo que Él va poniendo en mi vida a través del seminario, con ilusión por seguir poder respondiendo cada día a la llamada del Señor.

La Iglesia que camina en Palencia, el pueblo creyente palentino, ¿qué puede hacer por vosotros seminaristas, nuestros futuros sacerdotes, en esta jornada del seminario?

[Á] En primer lugar, rezar por nuestros sacerdotes, para que mantengan vivo el deseo de transparentar a Cristo con sus vidas y sean ejemplo del amor del Señor por la Iglesia. En segundo lugar, rezar para que los jóvenes no tengan miedo de responder a Cristo, que sigue llamando. Que no les asuste su debilidad, pues Dios es siempre más grande. Y finalmente rezar por nosotros, para que seamos fieles a la vocación recibida y podamos así, como decía D. Manuel González, eucaristizar: «acercar a todos a la Eucaristía y meterlos dentro del Corazón de Jesús que allí palpita por ellos, para que vivan la vida que de Él brota».

[R] Pues algo que yo sé que hacen muchas personas cada día: rezar por nosotros. Esto es lo principal. Por otro lado, pueden ayudarnos, ayudando a sus sacerdotes ahora, el trabajo es grande y a veces no somos conscientes. Ayudar a los sacerdotes en muchas tareas, y ser comprensivos con la limitación que puede haber, por ejemplo, con la misa dominical. De este modo, nuestros sacerdotes podrán llegar a más gente. Finalmente, aunque no estamos aquí, el seminario tiene varios edificios. Por ello cada persona en sus posibilidades puede aportar algo para que se puedan cuidar y estar en uso.

[D] Principalmente la oración al Señor por nosotros, para que seamos fieles a la vocación que hemos recibido y a la Iglesia en este periodo de formación en el seminario. Y también, contar con nosotros en los tiempos en que podamos estar en la diócesis, de manera que podamos así conocer las diferentes necesidades que hay.