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martes, 18 de julio de 2017

La Diócesis de Palencia cuenta con 93 beatos martirizados en el s.XX

Algunos datos sobre los mártires palentinos: 
 
  • La Diócesis de Palencia cuenta con 93 Beatos martirizados en el S. XX. De estos, 92 eran religiosos, y uno de ellos, el Beato Mariano Morate, sacerdote diocesano.
  • 68 localidades palentinas tienen al menos un Beato mártir entre sus hijos. Buenavista de Valdavia y Palencia tienen 5 beatos. Le siguen Arconada (4), Carrión de los Condes (3) y Aguilar de Campoo, Alba de los Cardaños, Barriosuso de Valdavia, Becerril del Carpio, Espinosa de Cerrato, Frómista, Fuentes de Nava, Iteroseco, La Lastra, La Serna, Osorno y Villafría de la Peña con 2.
  • A 92 de ellos, el martirio les llegó entre el 23 de julio y el 4 de diciembre de 1936. El último mártir fue el Beato Anselmo Polanco, OSA, Obispo de Teruel, asesinado el 7 de febrero de 1939.
  • Se ignora el lugar donde están los restos de 25 Beatos mártires.
  • Les llegó el martirio en territorios que hoy corresponden a las Diócesis de Alcalá de Henares, Almería, Barcelona, Cartagena, Ciudad Real, Cuenca, Gerona, Getafe, Lérida, Madrid, Málaga, Oviedo, Santander, Tarragona, Terrassa, Toledo, Urgell y Valencia.
  • Casi la mitad, 44, fueron asesinados en la entonces Diócesis de Madrid-Alcalá. 25 de ellos en Paracuellos del Jarama.
  • 52 de los Beatos mártires palentinos del S. XX tenían menos de 30 años.
Beato Anselmo Polanco
Nació en Buenavista de Valdavia el 16 de abril de 1881. Entró en el convento agustino de Valladolid y allí emitió sus primeros votos en 1897. Pasó después a La Vid (Burgos) donde completó los estudios. Ordenado sacerdote el año 1904, en 1922 fue nombrado Prior de Valladolid, y en 1932 Provincial de la Provincia Agustiniana del Santísimo Nombre de Jesús de Filipinas. En todo momento se distinguió por su amor a la concordia, su delicadeza de espíritu y su atención a la observancia religiosa.

Siendo Provincial, en 1935 fue nombrado obispo de Teruel. Cuando llegó a oídos de su madre que había sido nombrado obispo le dio un sabio consejo: “Tú que siempre fuiste buen hijo, sé ahora buen padre”.

Un año más tarde estallaría la guerra civil española que iba a convertir la pequeña ciudad de Teruel en uno de los puntos de lucha más cruenta. El pastor permaneció siempre al lado de sus ovejas prodigando consuelo y fortaleza. “He venido a dar la vida por mis ovejas”, había dicho al hacer la entrada en la diócesis que el Papa le había confiado.

El 8 de enero de 1938, vestido con el hábito de agustino y acompañado por un grupo de sacerdotes diocesanos, se entregó al ejército ocupante. Prisionero, soportó fuertes presiones para que retirara su firma de la carta del episcopado que denunciaba ante la opinión mundial la persecución que sufría la Iglesia en España. Junto con su Vicario General, Felipe Ripoll, sufrió el encarcelamiento durante trece meses. Pocos antes de concluir la guerra, el 7 de febrero de 1939, fue asesinado en Pont de Molins (Gerona) cerca de la frontera francesa. El lema de su escudo episcopal se hizo realidad: “Me sacrificaré y me consumiré por vuestras almas”.

Fue beatificado por Juan Pablo II el 1 de octubre de 1995. Su fiesta se celebra el 7 de febrero. 

El Beato de mayor edad, Juan Herrero, OP
Nace en Barriosuso de Valdavia, el 24 de mayo de 1859 y es bautizado el día 25. Desde niño trabaja como pastor y guarda de haciendas. Profesa en Ávila como hermano cooperador el 9 de octubre de 1881. Vive dedicado fielmente a su profesión -sastre, cocina y otras ocupaciones- en diversos conventos y casas, admirado por su sencillez y humildad. De Ávila es llevado a Ocaña en 1900, de Ocaña a la casa de San Gervasio de Barcelona, donde en 1909 le sorprende la “Semana Trágica” y ha de buscar refugio.

Forma parte de la comunidad fundacional del colegio apostólico de La Mejorada (Valladolid), donde está de 1912 a 1917. Pasa por Ocaña (1918-1925), Barcelona (1925-1929), y nuevamente Ocaña (1929-1931). Tras servir en la comunidad de Santa María de Nieva (Segovia) por cinco años le asignan, en 1936, a la Casa Procuración de la Pasión (Madrid). Amante de la soledad, estaba siempre pacífico, sonriente, amable, bondadoso. Era humilde de corazón.

Ocupada la Casa por los milicianos, lo tienen bajo continua vigilancia y amenazando a quien le vendiera comestibles. Se ve obligado a ganar el pan lavando ropa para los vecinos y, finalmente, con la inocencia y sencillez que le caracterizaban, pide ayuda a la Dirección General de Seguridad. Lo encarcelan en San Antón el 29 de octubre de 1936 y martirizan en Paracuellos de Jarama (Madrid) el 28 de noviembre. Tenía 77 años, 6 meses y 4 días. 

El más joven Beato Luis Abia, OSA

Nació en Abia de las Torres el 28 de febrero de 1919. Sus padres se llamaban José y Liduvina. Fue bautizado el 3 de marzo de 1919. Estudió las primeras letras en la escuela del pueblo.

Llegado el momento de seguir los deseos de su vocación, encontró fuerte resistencia por parte de sus padres, que se venció, debido a la firme decisión de Luis. Estudió tres años de latín y humanidades en el seminario menor de los agustinos de Ntra. Sra. de la Consolación, de Guernica.

Hizo el noviciado en el convento de Ntra. Sra. del Buen Consejo, de Leganés, donde profesó de agustino el 15 de agosto de 1935.

Recién profeso pasó al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, para iniciar los estudios de filosofía. Según sus compañeros tenía dos grandes aspiraciones: misionar entre infieles y el martirio.

Allí fue detenido con toda la comunidad el 6 de agosto de 1936 y encarcelado en la prisión de San Antón. Tras casi cuatro meses de cárcel, fue juzgado por una farsa de tribunal en la misma prisión.

Su nombre figuraba en una larga lista de presos en las primeras horas de una mañana del último día de noviembre. Le despojaron de todo efecto personal y le ataron las manos a la espalda. Después de varias horas fue conducido con otros 50 agustinos a Paracuellos del Jarama y fusilado a media mañana del 30 de noviembre de 1936. Como grupo todos dieron señales de entereza moral y auténtica fe cristiana.

Tenía 17 años, 9 meses y 2 días. Es el sexto mártir más joven entre los del siglo XX español ya beatificados.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Beatificación de un sacerdote palentino

El próximo 25 de marzo, la Diócesis de Almería acogerá la Beatificación de un gran número de hermanos nuestros incluidos en la Causa «José Álvarez Benavides y de la Torre y 114 compañeros muertos en odio a la fe»... los conocidos como “los mártires de Almería”. Entre ellos estará un sacerdote palentino, D. Mariano Morate Domínguez.

Mariano Morate Domínguez
Nacido en la ciudad bañada por el río Carrión, fue bautizado en la Iglesia Parroquial de san Miguel. A su vocación sacerdotal unió la intelectual, cursando brillantes estudios en los Seminarios de Palencia y Salamanca. Doctorado en Teología por la Universidad de Salamanca, hizo lo propio en la Universidad Pontificia de Comillas en la disciplina de Derecho Canónico.

Fue ordenado presbítero el diecinueve de septiembre de 1908. En 1911 recibió su primera misión pastoral, como Coadjutor de la Iglesia filial de santa María de Becerril de los Campos.

Los dos años siguientes fue Cura Ecónomo de Villasavariego de Ucieza. En 1913 regresó al Seminario de su ciudad natal como profesor y, en 1925, tomó posesión como canónigo de la Catedral palentina.

A Almería llegó en 1933, al permutar su canonjía. Además de sus obligaciones en la Catedral, se hizo cargo de dar clases en el Seminario. Cuando se inició la Persecución Religiosa contaba con cincuenta y un años.

Un seminarista de la época recuerda lo acontecido: «Se sentó en un banco de hierro que había en la plaza, frente a la misma puerta del Seminario. Al salir don Ángel Alonso Escribano, siervo de Dios y operario diocesano y yo, don Ángel le dijo: “Don Mariano ¿es que se va a quedar ahí sentado?”. Él contestó: “Yo no conozco a nadie. Sí me han de martirizar, lo mismo me da a mí que sea aquí que en otra parte. Aquí a nadie pongo en peligro de ser perseguido”. Y allí se quedó; allí lo cogieron y allí comenzó su calvario hasta su muerte. Era un sacerdote ejemplar y bondadosísimo. Aún ahora parece que lo estoy viendo. Yo le quería mucho por su afabilidad y gratitud; por todo te decía: “gracias”».

La fecha de su martirio fue el 30 de agosto de 1936, en el paraje conocido como el Barranco del Chisme, en la localidad almeriense de Vícar.

Asimismo, el próximo 6 de mayo, en Girona, otros dos palentinos serán beatificados. En este caso se trata de dos Misioneros del Sagrado Corazón, dentro del grupo de los “Mártires de Canet”: Abundio Martín Rodríguez, MSC, nacido el 14 de abril de 1908 en Villaescusa de Ecla; y Jesús Moreno Ruiz, MSC, nacido el 13 de enero de 1915 en Osorno la Mayor. A ambos, y a sus compañeros el martirio les llegó en Serinyà (Girona) el 29 de septiembre de 1936.