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jueves, 20 de octubre de 2016

Iglesia “Por un trabajo decente”

En la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, las Organizaciones de Iglesia Cáritas, CONFER, HOAC, Justicia y Paz, Juventud Estudiante Católica y Juventud Obrera Cristina, renovamos nuestro compromiso de seguir construyendo y exigiendo una sociedad que defiende el trabajo decente. 

Y ¿por qué?. Porque:
  • El Trabajo Decente es la expresión de la dignidad esencial de los hombres y de las mujeres.
  • Un Trabajo Decente asocia a los trabajadores y a las trabajadoras al desarrollo de su comunidad.
  • El Trabajo Decente evita la discriminación, respetando a todos y todas.
  • Un Trabajo Decente genera ingresos justos.
  • El Trabajo Decente es seguridad en el lugar de trabajo, permite satisfacer las necesidades de las familias y asegura su protección social.
  • Un Trabajo Decente defiende que trabajadores y trabajadoras se organicen libremente para hacer oír su voz.
  • El Trabajo Decente deja espacio para reencontrarse con las propias raíces en el ámbito personal, familiar y espiritual.
  • Un Trabajo Decente permite el desarrollo personal y la integración social.
  • El Trabajo Decente asegura una condición digna a los trabajadores y las trabajadoras que llegan a la jubilación.
Por todo esto, el Trabajo Decente debe estar en la agenda política, en las agendas de las entidades sociales y empresariales, en nuestras agendas personales... y también en las propuestas de nuestra Iglesia.

Reafirmamos nuestro compromiso en la defensa del Trabajo Decente y animamos a los responsables en el Gobierno, a los Sindicatos, Organizaciones Sociales y Empresariales, vecinos y vecinas de nuestros barrios a colaborar para:

  • Poner en el centro a la persona, rompiendo la actual lógica de pensar y organizar el trabajo desde lo económico y los intereses de unos pocos.
  • Plantear el sentido y el valor del trabajo más allá del empleo: Distribuir de manera justa y digna el empleo y reconocer socialmente todos los trabajos de cuidados, necesarios para el desarrollo de la vida.
  • Luchar por condiciones dignas de empleo: Sin la lucha por la afirmación de los derechos de las personas en el empleo no es posible humanizar el trabajo.
  • Articular de forma humanizadora el trabajo y el descanso.
  • Luchar para que el acceso a derechos como sanidad,vivienda, educación, etc. no esté condicionado a tener un empleo.
Todo podemos hacer algo desde nuestras organizaciones y lugares de compromiso.

domingo, 17 de abril de 2016

Apostar por una Economía que genere Vida

El equipo de Pastoral Social celebró el pasado 2 de abril la última de las Jornadas de Formación Social con la presencia del sacerdote José Manuel Aparicio quien ofreció pautas e intentó dar respuesta a la pregunta: ¿Cuál es la economía que mata y que nos mata?

Aparicio se centró en exponer los fundamentos -como, por ejemplo, la propiedad privada-  de la forma de entender la economia por parte de la Iglesia para hacer ver que según como se entiendan estos se pueden traducir en dinámicas económicas que generan vida o que generan dificultad.

El concepto de economía en la doctrina social de la iglesia puede centrarse en tres parámetros globales que son: «si los bienes materiales dejan de ser medios para la consecución de la felicidad y se convierten en objetivos, la economía empieza a matar»; «si se olvida el carácter relacional de la persona y se olvida la obligación que tenemos de relación y de responsabilidad sobre otros y la economía se convierte no en una herramienta de desarrollo colectivo sino simplemente personal, esa economía mata»; y, retomando las claves de Benedicto XVI «cuando la economía se separa de la ética, esa economía también mata».

En cuanto a las pautas que ofreció para la distribución justa de los bienes, aludió al concepto de la austeridad. Aseguró que «hace años este concepto no se hubiese podido pronunciar porque sonaría a trasnochado, pero después de la crisis vivida en el 2007, la austeridad se convirtió en una de las banderas de planteamientos políticos y económicos. La Austeridad consiste en el aprendizaje a vivir con los recursos necesarios. En mi opinión -afirmó Aparicio- es una visión profundamente liberadora entender que los bienes que vamos a adquirir son medios para un fin mayor. La austeridad consiste en comprender que la satisfacción que vamos a obtener a través de los bienes materiales es limitada y a partir de ahí es una oportunidad para la redistribución. Son conceptos que suponen una forma de generar una cultura y una perspectiva distinta. Recuperar esa austeridad es nuestro reto».