jueves, 4 de febrero de 2016

Santa Catalina de Ricci O.P. Su fiesta se celebra el 4 de febrero

Talla en madera policromada, S.XVIII. Autor anónimo. Iglesia conventual de las MM. Dominicas de la Piedad de Palencia.
Nace el 23 de abril del 1522 en Florencia, en una noble familia. Bautizada como Alejandra Lucrecia, siendo muy niña, murió la madre y su padre contrajo segundas nupcias. No le faltó una esmerada educación cristiana y siendo de corta edad fue llevada al convento dominico de Montecelli, regentado por su tía. Allí recibió su primera educación, y las hermanas quedaban admiradas de sus virtudes. Con doce años, participó en un retiro con la comunidad y, al ver su estilo de su vida, pidió ser admitida. Su padre fue a buscarla porque no quería que fuera monja, pero ella se negó a obedecerle si él no le daba permiso para ingresar como dominica. Con la promesa de su padre volvió a la casa paterna. Finalmente ingresó en el Convento de San Vicente de Prato y vistió el hábito en 1534. Al año siguiente, emitió los votos perpetuos con el nombre de Catalina -como el de su madre.

Al poco tiempo, enfermó gravemente y ofreció a Dios su dolor y sufrimiento, siguiendo el ejemplo de la Pasión de Cristo. Siempre tenía un crucifijo en sus manos para dirigirle su mirada y soportar la enfermedad. Fue superiora durante 18 años, y su mandato fue un tiempo de intensa vida espiritual y renovación. Acudían a consultarle Papas, cardenales... y personas sencillas y humildes. A todos atendía con bondad y humildad. De 1542 a 1554 revivió en su cuerpo las llagas del Crucificado. El 1 de febrero de 1590 recibió de rodillas la extremaunción y el Viático y falleció al día siguiente. Beatificada el 23 de noviembre de 1732, fue canonizada el 29 de junio de 1746. Su cuerpo se venera en la basílica de San Vicente Ferrer de Prato (Italia).

El arte la representa vestida de monja dominica, con llagas en sus manos y sosteniendo un crucifijo, o intentando acoger a Cristo crucificado, que abandona la cruz para ser abrazado por la santa. Encontramos representaciones en Torremormojón, donde fueron fundadas las Dominicas en 1526 por el Arcediano del Cerrato y canónigo de la Catedral D. Juan García Valdés. El convento se trasladó a la capital en el S. XVIII. Hay bellas tallas de la santa en la S.I. Catedral de Palencia y en el retablo mayor del convento de las MM. Dominicas de Palencia.

Texto: José Luis Calvo
Fotografía: Antonio Rubio

Oración
Señor Dios, que cada año nos alegras con la fiesta de la virgen dominica Santa Catalina de Ricci, concede a los que celebramos su memoria imitar también los ejemplos de su vida santa y su amor a Jesucristo, misericordia del padre. P. J.N.S.

Nueva visita temática en la Catedral

El Cabildo de la Catedral organiza el 6 de febrero a las 12:30 una visita temática, que se centrará en los Tapices de la Catedral. Para ello, la Dra. en Historia del Arte, Cristina Valero Collantes, hará un recorrido histórico, religioso y profundo de los tapices de la “Salve Regina”, que el obispo Juan Rodríguez de Fonseca encargó durante alguna de sus estancias en los Países Bajos. El tema está basado en las aclamaciones de María según el Cantar de los Cantares. La devoción del Obispo Fonseca a las advocaciones marianas, también le impulsó a levantar el altar del trascoro de la Catedral dedicándolo a Nuestra Señora de la Compasión con el fin de que se celebrara en él una misa todos los sábados tras la cual se cantara la Salve Regina. Los tapices, al parecer, los encargó para ubicarlos entre las columnas del trascoro y ambientar la ceremonia.

La Dra. Valero Collantes, analizará también los tapices con temas bíblicos ubicados en el Museo Catedralicio, que pertenecen al ciclo que se titula “Vicios y Virtudes”. La otra colección de cuatro tapices de los que se hablará es la serie llamada “del Patriarca Abraham” y el tapiz de “la Redención” regalados por el canónigo Arroyo en 1623 de la Catedral.
 
Amador Valderrábano

miércoles, 3 de febrero de 2016

Renovación Carismática

La Renovación Carismática es un soplo del Espíritu Santo que se siente en la Iglesia y que surge en el año 1.967, respondiendo a nuestras oraciones implorando que el Concilio diera fruto: “Renueva Señor en nuestro tiempo las maravillas de Pentecostés” y a la visión Profética de “Un nuevo renacer en la Iglesia” de San Juan XXIII.

Millones de personas vivimos en esta Gracia con la unción del Espíritu Santo que se nos da, para alcanzar una comunión personal con Dios, viviendo y conociendo La Palabra y estableciendo una nueva relación con los demás.

El Papa Francisco nos exhorta constantemente a dar a conocer esta Gracia y uno de los medios son los “Seminarios de Vida en El Espíritu” como el que tendrá lugar el 6 y 7 de febrero, en la Casa de las Hnas. Nazarenas.

¡Te invitamos a conocer y experimentar esta gran noticia que llenará de gozo y Paz tu vida!

¡Déjate sorprender por Dios a través de la Fuerza y el Amor de su Espíritu! ¡Renueva tu Bautismo de manera consciente y sólo por Gracia, viviéndolo desde Él, para Él, haciéndole El Señor de tu Vida! ¡Ánimo! ¡Te esperamos! El Señor quiere que vengas así, como estás, con tus circunstancias...

El dragón fracasado

A veces me parece que las películas sobre enfrentamientos interestelares beben mucho del libro del Apocalipsis, o es que el imaginario actual te lleva sin querer a esta lucha mítica de poderes intergalácticos con toda clase de parafernalia de rayos, truenos y explosiones de mil colores. Como me decía un amigo: leyendo el último libro de la Biblia parece que te metes dentro de la mejor película de ciencia ficción.

Nuestros hermanos de las iglesias evangélicas lo llaman el Libro de la Revelación, y es que es eso, con una puesta en escena casi de una gran ópera (no sé cómo no se le ha ocurrido a nadie hacer una con este guion) va desvelando, recurriendo al lenguaje simbólico, el gran acontecimiento futuro, la victoria de Cristo, el Cordero degollado... sobre el mal y la muerte. Y os aseguro que para unas comunidades que estaban sufriendo la persecución y el martirio era un viento de aire fresco, en este mar de lágrimas. Por cierto, esta expresión pertenece al libro del Apocalipsis y justamente de ahí ha pasado a nuestro lenguaje más popular.

Pues bien, sobre la mitad del libro, en el capítulo 12, tras el toque de la séptima trompeta, aparece una mujer, vestida de sol, rodeada de doce estrellas y la luna bajo sus pies. (Por cierto, la bandera de Europa, azul con doce estrellas, diseñada en 1955 por Arsène Heitz está basada, según su autor, en este capítulo y curiosamente fue aprobada como tal el 8 de diciembre del mismo año). Vuelvo al tema, la mujer estaba gritando con dolores de parto y a punto de dar a luz a su hijo. El texto identifica a la mujer con la Iglesia y al hijo con Cristo, pero los Santos Padres, primeros teólogos, y la piedad popular equipararon a la mujer del desierto con María, madre y modelo de la Iglesia. Si miramos cualquier imagen de la Inmaculada veremos reflejado este signo del Apocalipsis, como también lo vemos en nuestra Patrona de Palencia, que acabamos de celebrar, la Virgen de la Calle, ya con el niño en brazos. Los rayos que salen de su imagen, es la manera que tenemos de plasmar la expresión «vestida de sol».

Pero no acaba aquí la cosa. En cuanto la mujer tiene al hijo, aparece un Dragón en el cielo, «el que engaña y acusa al mundo entero», acompañado de dos bestias, una que sale del mar y otra de la tierra. La del mar tiene una boca grandilocuente y hablaba contra Dios, y la de la tierra, marcó con una señal a todos los habitantes, de tal modo que el que no tuviera su marca no podía comprar ni vender nada. Como ves -cielo, tierra y mar- mentiras acusadoras, grandilocuencia engañosa y comercio controlado por la bestia. No sé, pero a mí, me suena a profético.

Y ahora el numerito de marras. Cuánto se ha escrito del número satánico, cuántas películas y novelas, cuántas historias conspirativas. Pero realmente es un número que no mete miedo, al contrario. Lo debíamos leer no como una centena, seiscientos sesenta y seis, sino como tres unidades separadas. Esta trinidad del mal es y serán unos fracasados, pues nunca llegarán a la perfección del 7 que es la cifra de Dios. En la Biblia «las cosas de Dios» van marcadas por el 7, como los signos que hace Jesús para anunciar el Reinado del Amor de Dios en el Evangelio de San Juan. La resurrección de Lázaro es el séptimo y último, la victoria sobre la muerte.

Las pobres bestias, como su propia designación indica, nos intentarán llevar al fracaso, si no nos andamos con sabiduría. Así termina el capítulo 13, después de una espectacular narración de persecución y lucha: «El que tenga inteligencia cuente la cifra de la bestia, pues es una cifra humana. Su cifra es seis, seis, seis». Alegrémonos, son un fracaso, pero eso sí, inmisericordes. En cambio los ojos que enseñaron a mirar a Jesús, los de su madre, sabemos cómo son: «vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos». Pues eso.

Antonio Gómez Cantero
Administrador diocesano

martes, 2 de febrero de 2016

Jornada de la Vida Consagrada

El 2 de febrero, celebramos la Jornada Mundial de la Vida Consagrada y se clausura el Año de la Vida Consagrada.

Pidamos al Señor para que en este Año Santo de la Misericordia, especialmente, todos los consagrados y consagradas de nuestra Iglesia sean testigos infatigables de ese Amor que el mundo olvida y que, en cambio, tanto necesita. Que sean profetas de misericordia y profecía del amor de Dios que se nos ha manifestado en Jesucristo, el primer consagrado al Padre, y con el que los consagrados se identifican en su forma de vida y en sus gestos inconfundibles, llenos de caridad, dando de comer al hambriento, de beber al sediento, vistiendo al desnudo sin cerrarse a la propia carne, acogiendo al forastero y asistiendo a los enfermos, visitando a los presos de múltiples cárceles existenciales y dando sepultura a los que mueren y pasan de este mundo al Padre. Profetas y profecía de ese amor misericordioso y tierno, lleno de compasión que sabe dar consejo a quien lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir a quien se equivoca, consolar al triste, perdonar siempre las ofensas recibidas, soportar con paciencia a las personas molestas, y orantes que no desfallecen en la intercesión ante Dios por los vivos y por los difuntos.