jueves, 31 de julio de 2014

Un libro: Jesucristo. El Dios con nosotros

Benedicto XVI
Ed. San Pablo

Esta obra es una selección de textos de Benedicto XVI, tomados de sus homilías, audiencias y alocuciones, que contemplan la vida de Jesús desde su encarnación -«misterio central de la fe cristiana»- hasta su ascensión y la posterior venida del Espíritu Santo. La intención de la obra es resaltar la persona viva de Jesús, presentada e interpretada con los ojos de la fe a través de las meditaciones bíblicas, las catequesis y las interpretaciones teológicas del papa emérito, para ofrecernos una enseñanza que va más allá de los acontecimientos y los inserte en el corazón mismo de la vida de los creyentes. La selección de textos ha sido realizada por Giuliano Vigini, profundo conocedor de la obra del Papa Benedicto.

miércoles, 30 de julio de 2014

Misioneros

Como viene siendo ya tradición, el área de Misiones de la Diócesis organiza el encuentro con los misioneros palentinos. Una jornada de convivencia en la que se comparten e intercambian experiencias, retos e incertidumbres y es una oportunidad para valorar la labor de estos palentinos que un día abandonaron su tierra para dar a conocer a Jesús y trabajar a favor de los más débiles.

El encuentro será el 31 de julio a partir de las 10:30h en el Obispado. Estará presidido por el prelado de la Diócesis, Mons. Esteban Escudero. Comenzará con un momento de oración, después se abrirá un diálogo con los misioneros, se celebrará la Eucaristía y concluirá el encuentro con una comida fraternal.

martes, 29 de julio de 2014

El Poeta de los Grandes Himnos

Este cuento me lo ha sugerido el libro “Azul” de Rubén Darío. La idea de fondo es suya. Mío es acercárselo a ustedes, sin traicionar sustancialmente el original...

Había en una ciudad inmensa y brillante un rey muy poderoso que tenía trajes, esclavos y esclavas, caballos y galgos rápidos para sus cacerías. Aquel soberano era aficionado a las artes, y favorecía con largueza a pintores, escultores y cineastas...

El rey tenía un palacio soberbio donde había acumulado riquezas y objetos de arte. Llegaba a él, paseando entre filas de árboles y hermosos estanques con cisnes de cuello blanco que le saludaban al pasar.

Un día, le llevaron una rara especie de hombre ante su trono.

- ¿Qué es eso?- preguntó.

- Señor, es un poeta -le dijo el único encargado de responder a sus preguntas.

El rey tenía de todo, pero un poeta era algo nuevo y extraño para él.

- Dejadlo ahí -dijo. Entonces, el poeta osó levantar su vista del suelo: “Señor, no he comido hoy”. Y el rey le contestó: “Si hablas bien y halagas mi oído, comerás”.

El poeta comenzó a hablar: “Señor, hace tiempo que yo hago un canto al porvenir. He tendido mis alas al huracán; he nacido en el tiempo de la aurora; he roto el arpa que adula a los reyes; he acariciado a la gran naturaleza, y ya no canto a reyes ni príncipes. Sólo hablo para Dios y su Creación. Señor, ¿sabíais que el arte no está en los fríos envoltorios de mármol, ni en los cuadros relamidos de los palacios?”

El rey cambió de semblante y, airado, interrumpió:

- Bueno, si es así, darás vueltas a un manubrio y cerrarás la boca. Sólo harás sonar una caja de música que toca valses y mazurcas. A no ser que prefieras morir de hambre. Te propongo una pieza de música por un pedazo de pan. Pero por favor, no hables; no cantes a ese Dios tuyo. Aquí no hay más dios que yo.

Y desde aquel día pudo verse, a la orilla del estanque de los cisnes, al poeta hambriento que daba vueltas y más vueltas a un viejo manubrio. Llegó el invierno, y el pobre poeta sintió frío en el cuerpo y en el alma. Su cerebro estaba como petrificado, y los grandes himnos a la Creación de Dios habían huido al país del Olvido. Cuando cayeron las primeras nieves, el rey y sus cortesanos habían olvidado ya al poeta de los grandes himnos...

Una noche, descendió implacable la helada y el pobre poeta, acostado sobre la nieve, quedó petrificado. No sufrió. Sus ojos estaban abiertos, vueltos hacia el azul del cielo. Y los ángeles bajaron a recoger su alma para colocarla en el “inmortal seguro”: el reino de los poetas insobornables.

Al día siguiente, el rey y sus cortesanos encontraron al poeta, todo blanco, cubierto de muerte y escarcha. Esbozaba una sonrisa en sus labios. Y en su mano derecha, apretaba el manubrio que giraba y giraba solo, tocando aleluyas y otras canciones alegres.

Pero el rey dijo: “Quitadlo de mi presencia; ese cadáver apesta”.

Y lo enterraron en el cementerio de perros, gatos y otros animales de compañía.

Y ya nadie se acordó más del poeta hambriento: el poeta de los grandes himnos.

Eduardo de la Hera

domingo, 27 de julio de 2014

27 de julio de 2014 XVII Domingo del Tiempo Ordinario

  • 1Re 3, 5. 7-12 Pediste discernimiento 
  • Sal 118 ¡Cuánto amo tu voluntad, Señor! 
  • Rom 8, 28-30 Nos predestinó a ser imagen de su Hijo 
  • Mt 13, 44-52 Vende todo lo que tienes y compra el campo

Los valores del Reino

Hoy se concluyen el capítulo de las parábolas del Reino. En la vida no todo se valora de la misma manera. Existe una jerarquía de valores. Para el rey Salomón, lo importante es el don de la sabiduría para gobernar a su pueblo (1 Lect). Para Jesús es el Reino de Dios por el que se sacrifica todo (Ev). Para Pablo, es el plan salvífico de Dios que escoge, justifica y glorifica (2 Lect).

miércoles, 23 de julio de 2014

Santa Brígida de Suecia: Su fiesta se celebra el 23 de julio

Talla en madera policromada de Pedro de Bahamonde. S. XVIII. Retablo mayor. Monasterio de Santa Brígida (Paredes de Nava).
Brígida Birgersdotter, de familia noble emparentada con la realeza sueca, nace en 1303 en Uppland. Desde niña tuvo visiones, sobre todo relacionadas con la devoción a María y la pasión de Cristo. Con 13 años la casaron y tuvo ocho hijos y una de ellas, Catalina, llegó a ser santa. Hacia 1335, marchó a la corte del joven Magno II para ser la principal dama de honor de la reina Blanca. La santa hizo cuanto pudo por cultivar cualidades en ambos y se ganó el cariño de los reyes. Al enviudar, en 1344, repartió sus bienes entre sus hijos y pobres, para vivir cerca del convento de Alvastra.

Viajó a Roma para el jubileo de 1350 y obtener el permiso del Papa de fundar una nueva orden religiosa. Al residir el Papa en Aviñón se retrasó todo, pero no se desanimó, pues sabía, debido a una visión que se encontraría con él en Roma. Durante su estancia en Roma, escribió cartas al papa suplicándole que regresara, y se dedicó a visitar las tumbas de santos mártires y a pedir limosna para los pobres. En 1368, Urbano V regresó a Roma y le entregó las reglas de la Orden del Santísimo Salvador, conocida con el nombre de orden Brigidina. Murió en Roma en 1373 y fue canonizada en 1391. Su vida puede resumirse en: la pasión de Cristo fue centro de su vida; vida ejemplar en el matrimonio y la viudedad; gran peregrina medieval; gran reformadora, mística y fundadora; y una de las santas que más hizo por solucionar el cisma de Avignón.

En 1999 Juan Pablo II la declaró copatrona de Europa junto a Santa Catalina de Siena y Santa Teresa Benedicta de la Cruz. Es patrona de Suecia y modelo de vida para las viudas. Es representada vestida de religiosa, con el hábito gris, una corona en la cabeza, un libro en sus manos y un ánade. La orden de Santa Brígida está presente en la diócesis desde 1671, en Paredes de Nava. Fue el párroco de Santa Eulalia, don Gaspar de Verdeces el que las introdujo, y desde entonces las madres Brígidas, mantienen el espíritu de la fundadora y rezan desde el silencio del claustro.

Texto: José Luis Calvo
Fotografía: Antonio Rubio

Oración
Señor, Dios nuestro, que has
manifestado a Santa Brígida secretos celestiales mientras meditaba
la pasión de tu Hijo, concédenos
a nosotros, tus siervos, gozar
siempre de la manifestación
de tu gloria. P.J.N.S.