«Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?» ... «En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis».
Entre nosotros hay muchos y muchas que a diario, sin pedir nada a cambio... hacen esto con nuestros hermanos más pequeños. Sin pedir nada a cambio. Dando gratis lo que han recibido gratis. Poniendo a disposición de los demás... los carismas mejores. Y... -como el abuelo de la viñeta que acompaña este texto- recibiendo en pago... toneladas de sonrisas. Un sueldo que “no se paga con dinero”. Por más que muchos no lo entiendan.
Se dice en el dibujo: “Los voluntarios son las piezas del corazón de un mundo cada vez más descorazonador”. Y esto es verdad. Y lo comprobamos a diario.




