jueves, 30 de noviembre de 2017

La alegría de creer y crear en esta tierra de Palencia

«La pastoral en clave de misión pretende abandonar el cómodo criterio pastoral de “siempre se ha hecho así”. Invito a todos a ser audaces y creativos en esta tarea de repensar los objetivos, las estructuras, el estilo y los métodos evangelizadores de las propias comunidades. Una postulación de los fines sin una adecuada búsqueda comunitaria para alcanzarlos está condenada a convertirse en mera fantasía. Exhorto a todos a aplicar con generosidad y valentía las orientaciones de este documento, sin prohibiciones ni miedos. Lo importante es no caminar solos, contar siempre con los hermanos y especialmente de los obispos, en un sabio y realista discernimiento pastoral» (EG, 33).

Este plan que hoy presento a toda la comunidad eclesial de Palencia responde a esta invitación del Papa Francisco: repensar con la mente, el corazón y las manos nuestra iglesia de Palencia en la clave pastoral de la Cultura del Encuentro. Esto es lo que se ha hecho en la elaboración de este Plan y lo que se debe seguir haciendo porque no es un Plan cerrado.

Es fruto de la oración, de la escucha y la colaboración de todos. Lo ha elaborado una comisión integrada por sacerdotes, religiosos y laicos, coordinados por el Vicario de Pastoral; es futo de muchas y reiteradas consultas: al Presbiterio Diocesano, al Consejo Presbiteral, al Consejo Pastoral Diocesano, a los Consejos de Arciprestazgo o de Zona donde existen, a las distintas asociaciones, al Consejo Episcopal de Gobierno, etc.; todos han podido participar aportando análisis y sugerencias diversas. Últimamente ha sido aprobado por el Consejo Presbiteral el día 9 de octubre de 2017 y por el Consejo Pastoral Diocesano el 14 del mismo mes.

Hoy ratifico este Plan, un plan que es de todos y para todos. Un plan que debe ser aceptado como eco de lo que el Espíritu dice a esta Iglesia de Dios (cfr. Ap 2. 7, 11, 17, 29; 3. 6, 13, 22) que peregrina en Palencia en medio de «las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios» (LG 8, citando a San Agustín). Es el Espíritu Santo quien guía a su Iglesia en esta hora y en esta tierra nuestra y la convoca y provoca a la tarea de la Evangelización. «La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría» (EG, 1).
Este Plan se propone para cinco años. Lo más importante del mismo son las actitudes que se sugieren y recomiendan. Son importantes, sin duda, los objetivos, los medios, las propuestas, la temporalización, pero lo más importante son las actitudes. Estas que aquí se recomiendan son un eco de lo que recomendaba San Pablo a los fieles de Filipos: «Si queréis darme el consuelo de Cristo y aliviarme con vuestro amor, si nos une el mismo espíritu y tenéis entrañas compasivas, dadme esta gran alegría: manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir. No obréis por rivalidad ni por ostentación, considerando por humildad a los demás superiores a vosotros. No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás. Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús» (Fil 2, 1-5).

Aprovecho la ocasión para expresar mi gratitud y la de toda la Iglesia Palentina a los miembros de la Comisión y a todos los que, de una manera u otra, han colaborado en esta empresa eclesial. Animo a todos, sacerdotes, diácono, miembros de vida consagrada, fieles laicos en sus diversas y ricas expresiones de vida cristiana, a acoger, secundar y llevar a la práctica lo que aquí se propone y que será concretado poco a poco en las Programaciones anuales.

Termino elevando, en nombre de toda la Iglesia, una acción de gracias al Padre y al Señor Jesucristo, su Hijo, que siempre nos asiste con su Santo Espíritu; suplico al Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordia y Dios de todo consuelo, que siga asistiéndonos con el don del Espíritu Santo y sus siete dones continuamente, porque: «Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles; si el Señor no guarda la ciudad, en vano vigilan los centinelas» (Salmo 126, 1). «Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada» (Jn 15, 5).

Que la Virgen Santa María, invocada con tantos títulos en nuestra tierra, San José, San Antolín, San Francisco Fernández de Capillas, San Rafael Arnáiz, San Manuel González y todos los beatos de nuestra Iglesia, nos ayuden con su intercesión y ejemplo.

Palencia, 15 de octubre de 2017, en la fiesta de Santa Teresa de Jesús, virgen y doctora de la Iglesia.



Un PLAN de camino en clave de ENCUENTRO

El Plan Pastoral Diocesano está lleno de nombres, de ilusiones, de aportaciones dialogadas en diferentes mesas pastorales, de preguntas y apuestas de futuro, de urgencias humanas y pastorales. Recoge también el sentir la preocupación y la responsabilidad por escribir juntos un trozo de historia de la Iglesia del Señor en esta tierra, en el momento apasionante que vivimos en la Palencia de hoy, en nuestra sociedad, en tiempos de cambios y transformaciones y con horizontes nuevos.

Este Plan se concibe como una propuesta abierta a la vez que coherente. No pretende ser un documento cerrado y acabado, sino que se comprende como la propuesta de un camino dinámico y abierto, en continuo crecimiento, que cuenta con todos y todas... que se completa, se matiza, se amplía... con nuevos descubrimientos, sugerencias, reflexiones, propuestas, aportaciones... Y como libro de ruta, cómo mapa y guía para los caminantes, marca un horizonte y unas metas, traza un itinerario y un modo comunitario de caminar, lo que reclama coherencia y fidelidad al trazado que juntos hemos diseñado.

Con unas CLAVES y OPCIONES

  • La ALEGRÍA de ser creyentes y sentirnos Iglesia.
  • Vivir y ofertar la BUENA NOTICIA.
  • “OPCIÓN MISIONERA”: presencia, salida, espiritualidad.
  • Sentirnos DIÓCESIS, hacer juntos el camino.
  • Protagonismo LAICAL.

Unas ACTITUDES, un ESTILO de trabajo 


  • Ilusión y confianza.
  • Mirada atenta y escucha de la realidad.
  • Caminando, acogiendo y acompañando.
  • Cultivando la misericordia y acompañando a las personas.
  • Participando, dialogando y trabajando en equipo.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

¿De dónde colgar el dolor?

Mi querido amigo:

Esta vez no me mandas un mensaje rápido por WhatsApp, sino que me escribes una carta muy pensada y sentida. Te doy las gracias porque con tu misiva he recuperado el correo normal, el de toda la vida. Fíjate, la has enviado hasta con remite, sello y firma. Te agradezco, sobre todo, que me hagas confidente de sentimientos, dudas y oscuridades, aunque me gustaría que me hubieres comunicado otro tipo de noticias: que ibas a ser padre, que te había tocado la lotería, cosas así...

En cambio, me dices algo que me deja helado. Te han encontrado en el cuerpo lo que tú no buscabas, ya que pensabas que eso que te han detectado estaba lejos de ti. Te han diagnosticado una enfermedad que, según tú mismo dices, no tiene remedio. Te han tasado el tiempo. Así que en este momento navegas entre la ofuscación y el desconcierto. Me dices que no sabes en qué armario colocar y ordenar tu dolor. “Cada alma, en su armario” -decía Unamuno. Me dices algo parecido a esto, tú que has sido siempre tan ordenado. Tú que has guardado tu ropa tan planchada y limpia. Tú que siempre sabes dónde dejaste el paraguas (yo los pierdo todos). A ti, que has sido siempre tan metódico y riguroso, ahora te dan una noticia que no sabes qué hacer con ella.

Pero es que me confías algo que me duele a mí también que soy tu amigo. Me gustaría devolverte la serenidad; pero, ¿qué puedo yo hacer? No tengo una solución rápida, aunque sí puedo brindarte mi acompañamiento y cercanía. No tengo un discurso racional y convincente; así que estaré a tu lado, aun cuando permanezca en silencio. Si me admites, claro.

Como eres creyente, te recordaré lo que ya sabes. El dolor forma parte de la vida. La muerte, también. Todos moriremos. Oigo decir a la gente con cierta amarga ironía: “Yo estoy en lista de espera; pertenezco a los próximos que Dios puede llamar cualquier día”. Siempre que el pensamiento de nuestro final terreno nos vuelva más sabios y humildes, bienvenido sea. Aunque si va a servir para depresiones y desesperaciones, casi mejor que no.

La muerte nos dará caza a todos, antes o después. ¿Así de fuerte? Pues sí, así de fuerte. No sé decírtelo de otro modo. A ti no se te puede engañar con píldoras. Pero yo preferiría llamarla “hermana muerte” -como San Francisco de Asís- sabiendo, como sabemos, que ella nos coloca en nuestro verdadero sitio: es decir, en la vida junto a Dios. Una vida distinta, mejor, más plena.

Pero ahora me pongo en tu lugar. Yo tampoco sé qué haría con una noticia así. Probablemente frenaría un poco mi vida. ¿No te parece que vamos como locos consumiendo días y sueños? Desde luego, dejarte acompañar por Jesucristo sería lo mejor. Él no está lejos. Vuelve a releer el evangelio desde la situación por la que atraviesas. Y deja que el Cristo de la Pascua te envuelva y rodee con su luz. Tú sabes que él afrontó la muerte con decisión, pero también “con súplicas y lágrimas”. Si lo hubiera hecho de otro modo, no se parecería a nosotros. Hubiera hecho trampa, aprovechándose de su divinidad. Y él nunca fue tramposo.

Ahora no se me ocurre decirte otra cosa. Mañana iré a verte. Lloraremos juntos. O no sé qué haremos. Lo que nos salga del corazón. Podemos hasta reír recordando los buenos ratos que hemos pasado. Esos no nos los quita nadie. A pesar de todo, te pido que duermas bien, para estar mejor, más sereno y con fuerzas.

Vuelvo a tu pregunta: ¿Qué hago con mi dolor? ¿De dónde lo cuelgo?

Cuélgalo de la cruz de Cristo, para que acontezca en ti una resurrección. 

Un abrazo y hasta mañana.

Eduardo de la Hera

domingo, 26 de noviembre de 2017

26 de noviembre de 2017 Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo

  • Ez 34, 11-12. 15-17 A vosotros, mi rebaño, yo voy a juzgar entre oveja y oveja
  • Sal 22 El Señor es mi pastor, nada me falta 
  • 1 Cor 15, 20-26. 28 Entregará el reino a Dios Padre, y así Dios será todo en todos 
  • Mt 25, 31-46 Se sentará en el trono de su gloria y separará a unos de otros. 

Jesucristo es Rey. Y el suyo es un «reino eterno y universal: el reino de la verdad y la vida, el reino de la santidad y la gracia, el reino de la justicia, el amor y la paz» (prefacio). Un reino que va creciendo hasta que sean aniquilados sus enemigos, el pecado y la muerte (2 Lect). Cristo es Rey y Pastor que quiere que todas sus ovejas se salven (1 Lect). «El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar» (Salmo resp.). Y Cristo vendrá al fin de los tiempos y separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras y, entonces, al atardecer de nuestras vidas seremos examinados sobre el amor.

viernes, 24 de noviembre de 2017

Un libro: Sendino se muere

Sendino se muere
Pablo d’Ors. Fragmenta Editorial
 
Un breve libro cargado de una espiritualidad, un testimonio de profunda fe y vida. África Sendino, médico que trabajó en el Hospital la Paz de Madrid y que afronta su enfermedad (padecía un cáncer en un proceso muy avanzado) con una inmensa paz y serenidad. África Sendino le pide a Pablo d’Ors, capellán en ese momento, en el Ramón y Cajal que le ayudara a plasmar en un libro lo que ella ha vivido esas últimas semanas.

Un aperitivo: “Dios ha querido que dedicara mi vida a ayudar a los demás, pero no ha querido que me marchara de este mundo sin dejarme ayudar por ellos. Dejarse ayudar es un nivel espiritual muy superior al del simple ayudar. Porque si es bueno ayudar a los demás, es mejor ser ocasión para que los demás nos ayuden. Quien se deja ayudar se parece a Cristo más que quien ayuda”.

Somos personas. Tenemos derechos.

En 2017 celebramos 25 años de campaña en los que hemos apostado de lleno por la dignidad y derechos de miles de personas en situación de sin hogar, rostros concretos que nos interpelan y nos movilizan para seguir adelante.

Año tras año hemos denunciado y reclamado mayor protección social, acceso a la salud, a una vivienda digna y adecuada, a la visibilidad, al reconocimiento de la dignidad y los derechos de las personas en situación de sin hogar, siempre con un mensaje propositivo y posibilitador que coloca a las personas en el centro de nuestra acción.

Ponemos en valor y ampliamos cada vez más la participación de las personas sin hogar en nuestros proyectos y, lo que es más importante, en su propio proceso de recuperación personal, ciudadanía y acceso a derechos.

Trabajar con vidas humanas es un privilegio que debe abordarse con: Los Conocimientos, El Respeto y La Humildad debida.

Lo llevamos a cabo a través de distintas fases dentro del programa:

  • Fase de Acogida: primer contacto con la persona.
  • Fase de Recuperación/Rehabilitación: La persona se compromete a iniciar un proceso de Promoción e Inserción.
  • Fase de emancipación o Vida Autónoma: Integración progresiva en el medio.
  • Situaciones específicas: Estancias variadas, por enfermedad, trabajo, formación..etc.
  • Programa de Emergencia: Destinado a situaciones puntuales de emergencia.
Aún queda mucho por hacer. Aproximadamente 40.000 personas viven en situación de sin hogar en España, dato que crece exponencialmente si hablamos de personas que residen en una vivienda insegura (3,6 millones de personas) o inadecuada (5 millones de personas).

Seguimos insistiendo en que Nadie Sin Hogar puede y debe ser una realidad, y para ello es imprescindible el compromiso común que promueve la campaña este año: Somos personas. Tenemos derechos.

CAMPAÑA DE PERSONAS SIN HOGAR 2017
Actos en El Centro de Acogida Ntra. Sra. del Otero (C/ Doña Juana, 9)
SÁBADO - 25 NOVIEMBRE
  • Mañana de puertas abiertas
  • 19:30 “Una tornera llamada Margarita” (Teatro con el Grupo de Voluntariado de Cáritas)

DOMINGO - 26 NOVIEMBRE 
  • 12h Eucaristía y rato de convivencia
  • 18h “Cuentos fritos de la luna en escabeche” (Teatro con Garrapete) y Chocolatada

Manuela y Rosa, Centro de Acogida a Personas sin Hogar