jueves, 3 de diciembre de 2015

La violencia contra la mujer

El pasado 25 de noviembre, Día internacional para la eliminación de la violencia contra la mujer, y antes de partir hacia Kenia, tras rezar por su viaje en la basílica de Santa María la Mayor, el Papa Francisco se encontró con once mujeres (italianas, nigerianas, rumanas y ucranianas), víctimas de la violencia machista, y con sus seis hijos. Todos ellos residen en la Casa Refugio de las víctimas de la violencia doméstica y de la trata, gestionada por una congregación religiosa en Roma.

Ya en Nairobi, el Papa instó hoy a los católicos a oponerse a la violencia doméstica y el aborto: «Estamos llamados a resistir prácticas que fomenten la arrogancia en los hombres, que hieran o menosprecien a las mujeres y que amenacen la vida de los inocente no nacidos».

miércoles, 2 de diciembre de 2015

«Proclamar en África el amor de Jesucristo y su mensaje de paz y reconciliación»

El Papa Francisco ha visitado del 25 al 30 de noviembre, Kenia, Uganda y la República Centroafricana, con el anhelo de «proclamar en África el amor de Jesucristo y su mensaje de paz y reconciliación», como señalaó él mismo.

En dos mensajes -en inglés para las poblaciones keniata y ugandesa, y en francés para los centroafricanos- hizo hincapié en su deseo de llevar en nombre de Jesús consolación y esperanza, con especial atención a los que sufren y a los pobres.

Asimismo, ha sido su deseo impulsar el diálogo interreligioso y de alentar el perdón, la solidaridad y el progreso para todos los miembros de la familia humana, animando asimismo el compromiso de todos para lograr un mundo más justo y fraterno.

Asimismo, en su visita a la Catedral de Bangui, en la República Centroafricana, el Papa Francisco abrió la puerta de madera y vidrio de la Seo, para dar comienzo al Jubileo de la Misericordia. Con una semana de anticipación con respecto a la apertura de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, explicó el significado de este gesto.

«Hoy Bangui se vuelve en la capital espiritual del mundo -dijo el Papa- El año Santo de la Misericordia viene anticipadamente a esta tierra. Una tierra que sufre desde hace años la guerra, el odio, la incomprensión, la falta de paz. «Y en esta tierra que sufre también están todos los países del mundo que han pasado por la cruz de la guerra. Bangui se convierte en la capital espiritual de la oración por la misericordia del Padre. Todos nosotros pidamos paz, misericordia, reconciliación, perdón, amor. Por Bangui, por toda la República Centroafricana y por todo el mundo y por los países que sufren la guerra, ¡pidamos la paz!».

Después el Papa, pidió a todos los fieles que repitieran con él esta oración: «Y todos juntos, pidamos amor y paz, ¡todos juntos! ‘Ndoyè na sirirí’ (amor y paz en la lengua local)». «Y ahora -concluyó- con esta oración, comenzamos el Año Santo, aquí, en esta capital espiritual del mundo hoy». Después se dirigió hacia la puerta central de la catedral y la abrió. permaneció durante un instante con los brazos abiertos, mientras los fieles desde el interior aplaudían y se arrodillaban.

En la homilía de la Misa que abre el Adviento dijo: «Por medio de ustedes, saludo también a todos los centroafricanos, a los enfermos, a los ancianos, a los golpeados por la vida. Algunos de ellos tal vez están desesperados y no tienen ya ni siquiera fuerzas para actuar, y esperan sólo una limosna, la limosna del pan, la limosna de la justicia, la limosna de un gesto de atención y de bondad. ¡Y todos nosotros esperamos la gracia, la limosna de la paz!».

El Papa concluyó la homilía con una llamada «a todos los que empuñan injustamente las armas de este mundo: ¡Depongan estos instrumentos de muerte; ármense más bien con la justicia, el amor y la misericordia, garantías de auténtica paz!». Entre los aplausos de los fieles, clamó: «¡Reconciliación, perdón, amor y paz! Amén».

martes, 1 de diciembre de 2015

Intenciones del Apostolado de la Oración: para el mes de Diciembre

  • General: Por todos los fieles cristianos, para que la venida del Hijo de Dios en la carne fortalezca nuestra caridad para dar cobijo a los sin techo y pan a los que pasan hambre. Y para que todos experimentemos la misericordia de Dios, que no se cansa jamás de perdonar 
  • Por la Evangelización: Para que las familias, de modo particular las que sufren, encuentren en el nacimiento de Jesús un signo de segura esperanza.

“Porque es posible. Nadie sin Hogar”

El pasado 29 de noviembre culminó la Campaña de Personas Sin Hogar que este año ha tenido como lema “Porque es posible. Nadie Sin Hogar”.

En el encuentro con los medios de comunicación para presentar la Campaña, el director de Cáritas Diocesana, Juan José Martínez, afirmó que “esta campaña debe servirnos para ser sensibles a esa necesidad que conocemos y vemos en la calle de personas que no tienen un sitio donde ser acogidas y que como sociedad tomemos conciencia de que sí es posible tener un techo, un hogar, una familia, una identidad y una vida digna”. Por su parte, la directora del Centro de Atención a las Personas Sin Hogar, Emilia Pascual recordó que “cada historia de las personas que se acercan hasta el centro de acogida es una historia sagrada y una historia muy dura”.

Entre las personas que se han acercado hasta el Centro se destaca que hasta el mes de noviembre llegaron 70 mujeres, un dato algo superior al del año pasado. Estas mujeres vienen generalmente acompañadas y en ocasiones no bien acompañadas y no bien tratadas. En total, hasta el 23 de noviembre se han atendido a 686 personas, de las cuales 20 personas tenían entre 20 y 24 años, un perfil muy joven. Y algo también llamativo es que 34 personas de las que se han acercado hasta el centro tienen más de 65 años.

¿Qué podemos hacer?
La aportación de cada de uno de nosotros debe ir encaminada a dignificar a las personas que están en la calle. Ponerles rostro, verles como personas, acercarnos a ellos e invitarles a que se acerquen al centro.

«La visita del Papa a África nos anima a seguir adelante»

En la Oficina de Comunicación cuando tenemos que hablar de misioneros o con misioneros, se nos ilumina la cara. Lo cierto, es que son oportunidades de conocer ejemplos de vida en los que la coherencia y la entrega son piezas clave. 

Hace escasos días, pudimos entrevistar en el programa El Espejo de la Iglesia en Cope Palencia a una de estas misioneras que desarrolla su labor en Bamako, capital de Malí, donde hace unos días un grupo yihadista atentaba en un hotel causando 19 rehenes muertos. La Hna. Mercedes Cuadrado, del Santo Ángel, lleva 48 años como misionera en África. Y desea continuar haciendo lo que hace, atender el dispensario, trabajar por la promoción de la mujer y colaborar en la pastoral de la parroquia. A pesar de los momentos duros que se viven estos días en la capital maliense, Mercedes nos asegura que ellas continúan con su día a día, «quizá algunas cuestiones debemos tratarlas con prudencia, se vive con cierta inquietud, pero continúa la vida y no nos podemos parar. Seguimos desarrollando las mismas actividades, tenemos el mismo ritmo y vamos al dispensario, al centro de la mujer...».

Antes los grupos más radicales estaban asentados en el norte, pero ahora están también en Bamako, ¿cómo ve el futuro de Malí?

Los grupos más radicales no se sabe dónde están, al principio estaban asentados en el norte, pero ahora creemos que están por todas partes, es más bien una realidad mundial, porque ¿qué país hoy en día es seguro? El futuro del Malí es esperanzador, es un pueblo que busca la paz, pacífico, un pueblo que te enseña a vivir la generosidad, la gratuidad y la sencillez. Yo creo en el futuro de Mali.

¿Qué supone la visita del Papa al continente africano?
 
La visita del Papa es una expresión de amor, de cariño por la pobre gente, por los más olvidados. Y es también una confirmación de la fe y un ánimo para seguir adelante a vivir y testimoniar nuestra fe.

El papa visita África y los lugares de pobreza. Su visita es una llamada a lo que el Papa nos dice que tenemos que ir a las periferias. Es una gran alegría y un gran honor que el Papa venga a estos lugares y que se presente con toda la sencillez. Es un gran testimonio para todos, no sólo para los creyentes.

 
Natalia Aguado León