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| Óleo sobre tabla. Pedro Berruguete, comienzos S. XVI. Iglesia-Museo de Santa Eulalia (Paredes de Nava). |
Nace en Verona hacia el 1205, en el seno de una familia presa de la herejía cátara, pero fue educado por un maestro católico. Siendo escolar, un tío suyo, también hereje, le preguntó qué aprendía en el aula y el niño le respondió que el Credo de la fe católica. A los 16 años ingresó en la Orden de Predicadores al año siguiente de la muerte de Santo Domingo de Guzmán. A pesar de los intentos de sus familiares por apartarle de la verdadera fe, siempre se mantuvo en la ortodoxia, lo que le reportó el odio de los cátaros.
Fue un gran predicador. Con su oración, penitencias y sermones convirtió a muchos albigenses a la verdadera fe. Con vehemencia, arremetía contra los cristianos católicos de palabra y no de actos. Reclamado por muchos obispos del norte de Italia para impartir misiones, fundó el monasterio dominico de San Pedro del Camposanto (Milán).





