domingo, 1 de junio de 2014

En memoria del P. Jesús Torres

El pasado 3 de abril, se durmió en el Señor nuestro querido P. Jesús Torres, se marchó silenciosamente, cómo era él, sin que nadie lo esperara.

El P. Jesús nació hace 81 años en Ampudia. Siendo muy joven ingresó en la congregación de los Misioneros Claretianos, y después de algunos destinos, llegó a Roma donde pasó el resto de su vida. Durante 40 años fue Subsecretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica de la Santa Sede... y desde allí no dejó nunca de velar por los religiosos y, de ayudarnos espiritual, jurídica y materialmente. Por petición de S. S. Benedicto XVI prolongo sus años de trabajo en este puesto y, cuándo se consiguió jubilar, el Santo Padre le encargo la reorganización del archivo de la CIVCSVA. Para ello, como él decía, “el Señor le tenía que conceder 200 años de vida”. Quizá no le hicieron falta porque la última vez que vino a España, el verano pasado, decía que ya llegaba al tiempo del postconcilio en su trabajo.

El verano en nuestro monasterio tiene sus características propias. Una de ellas era la llegada del P. Torres con toda su familia al pueblo. Durante sus vacaciones se turnaba con nuestro capellán para celebrarnos la Eucaristía. Su unción en la celebración y sencillez en la predicación propiciaban el encuentro con Cristo. Para nosotras siempre ha sido un gran apoyo, para él nunca había problemas, todo era fácil de solucionar: “Dios lo puede todo”. Su sonrisa tímida y pícara dejaba entrever una vida consagrada plena y, un reflejo de la bondad de Dios para con los hombres.

Desde estas líneas queremos dar Gracias a Dios por la Vida y Entrega de este hermano, que llevó el nombre de nuestra diócesis, a la que tanto amaba, por todo el mundo. Pedimos a Ntra. Sra. de Alconada, a la que con tanto fervor rezaba, que le haya acogido en su seno y, junto a Ella interceda por nosotros.

Hnas. Cistercienses de Alconada

La comunicación al servicio del Encuentro

El 1 de junio, coincidiendo con la Solemnidad de la Ascensión, la Iglesia celebró la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. Este año, el Mensaje que el Papa Francisco nos ha dirigido ha llevado por título: “La Comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro”.

Como dice el Papa, «hoy vivimos en un mundo que se va haciendo cada vez más “pequeño”; por lo tanto, parece que debería ser más fácil estar cerca los unos de los otros», pero, «sin embargo, en la humanidad aún quedan divisiones, a veces muy marcadas» y, «el mundo sufre numerosas formas de exclusión, marginación y pobreza; así como de conflictos en los que se mezclan causas económicas, políticas, ideológicas y también, desgraciadamente, religiosas».

El Papa Francisco afirma con claridad que «en este mundo, los medios de comunicación pueden ayudar a que nos sintamos más cercanos los unos de los otros, a que percibamos un renovado sentido de unidad de la familia humana que nos impulse a la solidaridad y al compromiso serio por una vida más digna para todos».

Comunicar bien nos ayuda a conocernos mejor entre nosotros, a estar más unidos, y «los muros que nos dividen solamente se pueden superar si estamos dispuestos a escuchar y a aprender los unos de los otros».

Confer

El pasado día 10 de mayo, las Confer Regionales y Diocesanas mantuvieron su encuentro anual en Madrid. En esta ocasión, además de las habituales informaciones sobre distintos aspectos, la jornada se centró en la reflexión conjunta de cara a la programación de actividades en el Año de la Vida Consagrada que ha convocado el Papa Francisco y que comenzará el próximo noviembre.

Alrededor de 130 personas participaron en este encuentro y acordaron aprovechar esta cita para hacer visible la labor de la vida consagrada en la sociedad.

Intenciones del Apostolado de la Oración para el mes de Junio

  •  General: Para que los desempleados reciban el apoyo y el trabajo que necesitan para vivir con dignidad 
  • Misionera: Para que Europa reencuentre sus raíces cristianas a través del testimonio de fe de los creyentes 

  • Del Obispo diocesano: Que el mes del Corazón de Jesús nos ayude a vivir el apostolado de la oración colaborando en la extensión del Reino de Cristo.

Como Iglesia del Señor

No suele ser habitual que lleguen a Iglesia en Palencia escritos y reflexiones de los Consejos Pastorales. En esta ocasión comparten con nosotros sus inquietudes los miembros del Consejo Pastoral del Arciprestazgo del Brezo.

Inquietudes... riquezas y pobrezas... que bien pueden ser las de todos. Riquezas y pobrezas que presentamos a Nuestra Señora del Brezo.

Desde el Consejo Pastoral de la Zona del Brezo, nos hemos parado a escuchar los latidos hondos que vive nuestra comarca.

En este silencio de escucha y mirada atenta descubrimos cómo la crisis nos está afectando profundamente: nuestros pueblos se están vaciando, somos pocos, mayores; el trabajo es precario, escaso. La falta de niños y jóvenes nos deja sin centros educativos, sin profesores, sin foco cultural.
Vemos en nuestras comunidades poca conciencia de pertenencia a la Iglesia, pobre vivencia cristiana de la dimensión social de la fe.

Aunque percibimos en nuestros pueblos signos de vida y esperanza: asociaciones, grupos, casas rurales, residencias, algunas empresas, recursos naturales de la zona que hablan de futuro.

Ante esta situación nosotros como creyentes debemos mirar “nuestras pobrezas” con una mirada:
  •  Sensata: Lo vida es dura e insoportable para muchos. Si no hacemos caso del que sufre somos indignos, incoherentes e inhumanos.
  •  Sensible: Emocionarse, preocuparse, son rostros y personas concretas que llegan a conmovernos y reclaman de nosotros compasión y misericordia, urgiendo el camino de la justicia.
  •  Liberadora: Que nos lleva a comprometernos, salir de esta situación devolviendo la dignidad, el sentido y la esperanza a toda persona.
  •  Inteligente: Que analiza la persona, el ambiente. Programa para saber cómo actuar, cómo acompañar y quitar las causas que lo produce.
  •  Activa: Que quiere hacer presente el Reino de Dios, es el gran encargo confiado a la Iglesia, tarea que nos enseña Jesús.
  •  Una mirada llena de Amor: Creemos en el Dios de la Vida, Jesús resucitado sigue enseñándonos caminos de vida, de esperanza, de salvación.