martes, 26 de noviembre de 2013

Un libro: Biblia Católica de la Familia

Biblia Católica de la Familia
Ed. Verbo Divino

El pasado mes de octubre, con motivo del encuentro entre la Federación Bíblica Católica y las Sociedades Bíblicas Unidas, se hizo entrega a Su Santidad de un ejemplar de esta Biblia Católica de la Familia.

“¡Sigan adelante, sigan!” fueron las palabras con las que el Papa animó a continuar con su labor a la comisión delegada para la entrega de la Biblia Católica de la Familia.

Esta Biblia tiene el objetivo de facilitar la lectura y comprensión del texto bíblico ayudando al conjunto de los miembros de la familia a crecer juntos en la fe. Sus notas y comentarios están llenos de vida; interpelan y no dejan indiferente a nadie.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Padre Larrañaga

Al amanecer del pasado 28 de octubre, partió a la Casa del Padre un profeta el siglo XXI; un hombre de Dios: Ignacio Larrañaga. Franciscano capuchino, nació en España pero que toda su vida residió en Chile. Fue un hombre que entregó hasta el último aliento de su vida para llevar a todos rincones del mundo la buena noticia del Evangelio de Jesús y anunciar a los cuatro vientos que Dios nos ama gratuitamente a todos.

Para mí, conocerle abrió un mundo nuevo. Fue el gran descubrimiento de mi vida: la ternura de Dios, el amor incondicional que el Señor siente por cada uno de nosotros, para el que, seamos como seamos, nos ama, y nos ama sin un por qué ni un para qué. El padre Ignacio me enseñó que Dios, sin dejar de ser el Creador, el Todopoderoso y el Justo, es también todo amoroso, es ternura, es comprensión... Me cautivó. Nadie hasta ese momento me había hablado así de Dios. Cuando te sientes amado de esta forma, tu vida cambia por completo y comienzas a vivir desde otra dimensión. El padre Ignacio me habló también de un Jesús  amigo, compañero de camino, y, me enseñó a orar: a entrar en comunicación con Aquél que sabemos nos ama y nos espera siempre. ¿Cómo no ir a su encuentro sabiendo esto? Es un amor que me desborda. Ignacio Larrañaga ha sido mi maestro y mi guía. Por eso, al recibir la triste noticia de su fallecimiento, en mi corazón -y en el de muchos guías del mundo- ha habido y hay una gran tristeza, aun cuando tengo la certeza de que él goza ya del Rostro del Señor. Pero el corazón no entiende de razones y, cuanto mayor es el cariño, mayor es el dolor.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Obras en Santa María de Villamuriel

El pasado, 6 de noviembre, se presentó, a los medios de comunicación, la obra de resturación de las bóvedas y cubiertas de la iglesia de Santa María en Villamuriel de Cerrato. Para ello se contó con la presencia de D. Enrique Sáez (Director General de Patrimonio de la Junta de Castilla y León), D. José Rodríguez Sanz-Pastor (Secretario general de la Consejería de Cultura), D. Luis Domingo González (delegado de la Junta en Palencia), D. José Luis Calvo Calleja (Delegado de Patrimonio de la Diócesis), D. Ángel Aguado (Señor cura párroco) y D. Carlos Morchón (Alcalde de Villamuriel).

Con esta obre se pretende poner fin a los problemas que surgieron a finales de 2009 cuando el desprendimiento de una piedra en uno de los arcos dio la voz de alarma acerca de la situación real de este magnífico templo tardorománico, del siglo XIII.

Las obras se han adjudicado a la empresa REFOART, S.L. en la cantidad de 573.701,29 euros, y un plazo de ejecución de quince meses. Con ellas se pretende mejorar la estanqueidad del edificio, la recuperación del sistema de evacuación de pluviales, la consolidación de las bóvedas del interior y la colocación de nuevas carpinterías en el claristorio sobre la nave central.

jueves, 21 de noviembre de 2013

San Saturnino, 29 de noviembre

Talla barroca en madera policromada, de autor anónimo. Siglo XVIII. Parroquia de San Saturnino, Robladillo de Ucieza
Se cree que nació en Roma a mediados del S. III, y que, tras ser ordenado obispo, fue enviando a Tolosa. Tan pronto llegó a la ciudad los demonios que en ella había quedaron mudos, y dejaron de corresponder a las peticiones de los paganos. Un sacerdote pagano divulgó la noticia de que mientras no matasen al obispo cristiano, los dioses serían insensibles a sus demandas y estarían irritados. Saturnino se negó a ofrecer sacrificios a estos dioses, y un día al pasar junto al templo de Júpiter Capitolino, la gente se abalanzó sobre él y, con el beneplácito de los magistrados, le ataron con una cuerda al rabo de un toro, aguijonearon al animal y éste salió corriendo, escalinatas abajo, arrastrando tras al santo, cuya cabeza quedó destrozada. Dos mujeres cristinas recogieron su cuerpo y, secretamente, lo enterraron en el fondo de un barranco. Posteriormente un obispo sucesor suyo lo desenterró y trasladó sus restos a un lugar donde se construyó un pequeño templo. La actual basílica -románica del siglo XII- es una de las más importantes en la vía tolosana del camino francés hacia Santiago. El culto al santo se difundió por cristianos peregrinos franceses a lo largo de todo el real camino hacia la tumba del Apóstol.

No hay que confundirlo con otros dos mártires del mismo nombre. Uno africano, que sufrió martirio junto con las Santas Perpetua y Felicidad, y otro romano, que fue decapitado el año 286 en tiempos del Emperador Maximiano.

La devoción a San Saturnino está relacionada con la fiesta de los toros. El arte le representa vestido de obispo con su mitra, la palma del martirio y a veces atado a un toro. La Diócesis tiene le dedicadas las parroquias de Cornón, Robladillo de Ucieza y Valsadornín. En un retablo lateral de la parroquia de Robladillo está representado el martirio del santo en pintura al óleo sobre tabla, del siglo XVI.

Texto: José Luis Calvo
Fotografía: Antonio Rubio

Oración
Oh Dios, que por la predicación
del santo obispo Saturnino, vuestro
mártir, nos habéis llamado desde las
tinieblas de la incredulidad a la
admirable luz del evangelio, haced
que por su intercesión crezcamos
en la gracia y en el conocimiento y
seguimiento de Cristo vuestro Hijo.

Extender el Reino intensivamente

Mucho habló Jesús del Reino de Dios a través de los sembradores, semillas, campos, granos que brotan y crecen, siegas... unas veces en terrenos fértiles y otras pedregosos y secos. Y desde entonces, millones de labradores, a lo largo de los siglos, se han preocupado continuamente de mejorar la simiente, de extender sus cultivos... y de ocuparse de que su trabajo de fruto y lo de en cantidad. Para que sus sembrados dieran unas veces “treinta” y muchas veces “ciento”.

En 1991, en su audiencia del miércoles 25 de septiembre, Juan Pablo II dedicaba su predicación a hablar de “El crecimiento del Reino de Dios según las parábolas evangélicas”, a la luz del Evangelio de Marcos [Mc 4, 26-29]. Explicaba que el Reino de Dios crece aquí en la tierra, en la historia de la humanidad, en virtud de una siembra inicial, obra de Dios, que la Iglesia sigue cultivando a lo largo de los siglos. Y añadía que había que combinar el crecimiento extensivo del Reino -como la pequeña semilla de mostaza [Mt 13, 31-32]- con el intensivo -como la levadura que todo lo fermenta [Mt 13, 33]-. Así, el crecimiento del Reino de Dios se presenta como fruto de la acción del sembrador; pero la siembra produce fruto en relación con el terreno y con las condiciones climáticas.