viernes, 31 de mayo de 2013

Solemnidad del Corpus Christi

El 2 de junio celebraremos la el Corpus Christi. La Iglesia celebra todos los días la Eucaristía, pero ese día adquiere un especial significado. La multiplicación de los panes es anuncio de la Eucaristía... que la Iglesia ha recibido por tradición en cuanto memorial de la Pascua del Señor. Ese día también celebramos el Día y Colecta de la Caridad.

La Catedral de Palencia acogerá -a las 11.30- la Eucaristía. Tras la misma, se procederá a la tradicional procesión del Santísimo por las calles de Palencia.

Unidos a los católicos de todo el mundo

Con motivo del Año de la Fe, el Papa Francisco ha convocado a todos los fieles católicos a unirse, simultáneamente y a la misma hora, en una Adoración Eucarística en las catedrales y parroquias de todo el mundo.
 
A este momento de carácter universal, que quiere ser un gesto de comunión espiritual, se une la Iglesia diocesana de Palencia. Presididos por nuestro Obispo, en comunión con la Iglesia universal, estamos convocados a encontrarnos en la Santa Iglesia Catedral, a las 5 de la tarde del 2 de junio de 2013.

jueves, 30 de mayo de 2013

Un programa de TV

Últimas Preguntas
Todos los domingos a las 10.00 en TVE2

El deseo de verdad, interrogarse sobre el por qué y la finalidad de las cosas, pertenece a la naturaleza misma del ser humano. Últimas Preguntas trata de responder a esas grandes cuestiones que todas las personas nos planteamos, desde la perspectiva del humanismo cristiano, pero siempre en diálogo con los fieles de otras religiones y con quienes, aún no compartiendo una creencia religiosa, buscan la renovación de la humanidad.

En el programa se abordan temas relacionados con la fe desde distintos aspectos, teniendo en cuenta la dimensión social del hombre así como de la perspectiva misionera, social y caritativa de la Iglesia.
Está presentado y dirigido por María Ángeles Fernández.

San Fernando. Rey y Confesor

Escultura de bulto redondo, madera policromada. Autor: F. Rodríguez (finales s. XVII).
Retablo Mayor de Santa Eugenia (Becerril de Campos)
Fernando III, hijo de Don Alfonso IX de León y de Doña Berenguela, nació hacia el 1198. Ocupó el trono de Castilla y León desde el que luchó contra el poderío musulmán, que durante más de cinco siglos había ocupado la península. A ello se dedicó en cuerpo y alma, a ensanchando las fronteras de la cristiandad arrebatándoselas a los enemigos en las principales ciudades andaluzas.

A la bravura de cruzado añadió la habilidad como gobernante, la solicitud de padre de su pueblo y la conducta intachable de santo. Favoreció las letras y las artes y le debemos las catedrales de Burgos y Toledo, entre otras muchas. Protegió a las comunidades religiosas y se esforzó porque los soldados de su ejército recibieran educación en la fe. En sus cartas se declaraba: “Caballero de Jesucristo, Siervo de la Virgen Santísima, y Alférez del Apóstol Santiago”. Propagaba por todas partes la devoción a la Santísima Virgen y en las batallas llevaba siempre junto a él una imagen de Nuestra Señora. Murió el 30 de mayo de 1252 cuando proyectaba la expedición a África. Fue canónizado en 1671 por el Papa Clemente X. De este modo la monarquía española se ponía bajo la protección de San Fernando.

Es titular de una de las capillas de la Catedral, que hasta su canonización estaba dedicada a Santa Catalina. En ella hay una magnífica escultura de Fernández de Rozas. No existe ninguna parroquia dedicada a Fernando III el Santo, pero su efigie está presente en varios retablos, como en Becerril y la colegiata de Aguilar de Campoo, entre otras. En la capilla del palacio episcopal donde se puede admirar una pintura del santo firmada por Mariano Lantada en 1910.

Oración
Concédenos, Señor, la gracia de imitar las virtudes de San Fernando, quien supo combinar las dotes de gobernante amante de su pueblo con la defensa de la fe y el amor a María Santísima, y que por su intersección alcancemos la vida eterna. Amén

Texto: José Luis Calvo
Fotografía: Antonio Rubio

lunes, 27 de mayo de 2013

Pónganse de acuerdo

Imaginen ustedes una parroquia en la que hay dos curas que, por las razones que sean (que tampoco vienen ahora al caso) han decidido que -sin hacer mucho caso a los feligreses- cada 8 años “manda” uno.

Ahora le toca “mandar” al “señor cura A”... Cambia el altar de sitio y recoloca los confesionarios; San Antón que estaba al lado de Santa Lucía, se pone al lado de la Purísima; la misa de 11 es ahora a las 11,15 y cambia también las horas de la Catequesis; en el despacho de Cáritas pone la Adoración Nocturna... A todo esto, el “señor cura B” no está para nada de acuerdo... y avisa que cuando el vuelva a “mandar”, cancelará estas reformas, porque no tienen ni pies ni cabeza.

Han pasado los 8 años... y el “señor cura B” accede al poder. Y -como había prometido- se acometen los cambios. Los confesionarios se ponen donde la pila bautismal; la misa de 11,15... será ahora a las 11,22; San Roque ahora estará al lado del Resucitado; y los niños de la Catequesis pasan a reunirse los domingos después de comer. Por supuesto, el “señor cura A”... está indignado.

domingo, 26 de mayo de 2013

Jornada Pro Orantibus: 26 de mayo

La Iglesia dedica la Jornada Pro Orantibus a fomentar el conocimiento y la oración por todos los religiosos y religiosas dedicados a la Vida Consagrada Contemplativa... Una Jornada, para orar a favor de los religiosos y religiosas de vida contemplativa, como expresión de reconocimiento, estima y gratitud por lo que representan, y el rico patrimonio espiritual de sus institutos en la Iglesia.

Las diversas formas de Vida Consagrada son una gracia con la que el Señor nos bendice. Efectivamente, son visibles y palpables los espacios en los que el ardor misionero trae consigo una evangelización explícita: el trabajo educativo con niños y jóvenes, la solicitud caritativa hacia los pobres, los enfermos o los ancianos, llenan hermosas páginas de testimonio evangélico. Para todas ellas tenemos ya una Jornada Mundial común el día 2 de febrero.

Para los contemplativos la Iglesia señala una fecha propia, celebrada -y no por casualidad- el domingo de la Santísima Trinidad: es la Jornada Pro Orantibus, la Jornada por aquellos que oran. Se trata de una cita discreta y silenciosa con cuantos discreta y silenciosamente oran por toda la Iglesia y la Humanidad.