lunes, 6 de marzo de 2017

“La venganza se sirve fría”

Se dice por ahí que “la venganza y el cangrejo de río, se sirven en plato frío”. ¿Usted no lo había oído? Pues se dice, se escribe y -lo que es peor- se practica.

O sea, que si yo entiendo bien este desdichado refrán, lo que se nos quiere decir es que la venganza es algo normal; pero que tenemos que aprender a servirla como un plato aparentemente atractivo, bien cocinado y... ¡con veneno disimulado! Sobre todo, poniendo distancia, en frío, no actuando en el momento del supuesto agravio.

Vivimos tiempos retorcidos, maquiavélicos, de venganzas frías, sordas y traperas. En vez de aconsejarnos y ayudarnos para desterrar, en aras de la paz social, las venganzas y odios que tantos ríos de sangre provocan, lo que se nos dice es que hay que ser listos y saber cocinar fríamente los platos de la revancha, antes de ofrecerlos. Algo así como una receta de “master-chef”. Todo, bien servido. En mesa elegante. Con manteles bordados y cubertería de plata, para que el enemigo pique mejor el anzuelo. ¿Así se piensa resarcir la justicia agraviada? ¿Es esto lo que se lleva hoy? ¿Venganzas frías, como el gazpacho en el verano?

En los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, se habló mucho, después de aquellas dos terribles guerras mundiales, de la “guerra fría” entre Estados Unidos y la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Hoy -según dicen- norteamericanos y rusos son amigos. Aunque no demasiado; se espían con el rabillo del ojo. Pero vuelven todas las guerras: las frías y calientes; vuelve la guerra a plazos y la guerra a traición; vuelven las amenazas y el plato frío de la venganza a cualquier hora.

La pauta la marcan, en lo más cotidiano y familiar, los clubes de fútbol, los partidos políticos (aunque estos utilizan mucho la daga florentina) y los macarras finos de la “jet society”. Porque otra cosa estos señores no sabrán hacer, pero en llevarse dineros ajenos y administrar sus particulares odios, son pioneros.

Nos dejó dicho Jesucristo: “Habéis oído que se dijo ‘¡venganza!’, ‘¡ojo por ojo!’; pero yo os digo ‘perdonad’, ‘no seáis rencorosos’, ‘no devolváis mal por mal’...”. O lo que es lo mismo: “Arreglad vuestras diferencias por caminos de diálogo”. Y una razón de sentido común: “Si amáis a los que os aman, ¿qué hacéis de extraordinario?”. Bien por el Maestro. Aunque poco hemos aprendido...

¿Pero cómo se ama al enemigo? ¿No nos sobra ya con amar a los amigos? ¿Hay alguna receta?

Sí, hay una: se debe empezar por “desarmarlo”. Tu enemigo quiere que te armes y que embistas. Lo mismo que él hace contigo. No caigas en la trampa que él te tiende; no hagas tú lo mismo. ¡Detente ante el insulto, y no respondas! Quien sabe administrar el silencio ante la injuria, quien devuelve bien por mal... está colaborando a levantar el edificio de una civilización que se llama la civilización del amor, la civilización de la verdadera justicia. ¡Esta es la civilización cristiana! Lo mejor de la Iglesia se ha construido así, con el evangelio del perdón...

Pero, en fin, hoy algunos listillos nos quieren convencer de que ¡adelante con la venganza! Eso sí, que no se note demasiado, que no sea sangrienta ni salpique, que no se administre como una bebida caliente. Se nos dice que “la venganza se toma fría”, y que no es necesario acalorarse para asestarle a otro un golpe bajo. 

La venganza -hay que proclamarlo alto- no se sirve ni se toma de ninguna manera: ni en caliente, ni en frío. 

La venganza es un veneno mortal.

Eduardo de la Hera

domingo, 5 de marzo de 2017

5 de Marzo, Día de Hispanoamérica: «Vayan, sin miedo, para servir»

El 5 de marzo celebramos el Día de Hispanoamérica, una jornada en la que la Iglesia renueva su compromiso misionero y su vocación de llegar «hasta los confines de la Tierra» anunciando a Cristo, único mediador entre Dios y los hombres, modelo de humanidad plena y reconciliada, hasta que su Palabra reine en cada hogar y en cada corazón del mundo. 

El lema de este año son las palabras que dijo el Papa Francisco en la JMJ de Río: «Vayan, sin miedo, para servir». Nuetsra diócesis de Palencia cuenta con 12 sacerdotes diocesanos al servicio de la OCSHA (Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana).

5 de marzo de 2017 I Domingo de Cuaresma

  • Gén 2, 7-9; 3, 1-7 Creación y pecado de los primeros padres
  • Sal 50 Misericordia, Señor, ­­­hemos pecado 
  • Rom 5, 12-19 Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia 
  • Mt 4, 1-11 Jesús ayuna cuarenta días y es tentado.

La Cuaresma se enraíza en los cuarenta días y cuarenta noches en que, llevado por el Espíritu al desierto, Jesús fue tentado por el diablo. No se dejó llevar por aquellas tres tentaciones que afectaban directamente a su misión como Mesías (Ev). Contrasta su obediencia a la voluntad de Dios como la desobediencia de Adán y Eva en el paraíso cuando se quisieron constituir en criterio supremo del bien y del mal, por encima de Dios (1 Lect). Así entró en el mundo el pecado y la muerte; pero por la obediencia de un solo hombre, Jesucristo, donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia (2 Lect).

sábado, 4 de marzo de 2017

Dos Libros: "Orar en Cuaresma con el Papa Francisco" y "Apasionados por Cristo con el Papa Francisco"

Para orar en Cuaresma
Ed. San Pablo

 
Dos pequeños folletos que invitan a la meditación gracias a la profundidad y sencillez de sus textos, tomados de los discursos, homilías, mensajes y celebraciones del Papa Francisco, y a la belleza de las fotografías que los acompañan.
 
Orar en Cuaresma con el Papa Francisco es una invitación a dar gracias a Dios por la compañía constante de Jesús en nuestras vidas, por la cruz, por la esperanza, por la misericordia y por habernos dado a María como Madre.
 
Apasionados por Cristo con el Papa Francisco ayuda a los hombres a reflexionar sobre la cruz, símbolo del sufrimiento convertido en acto de amor. «Ante la cruz de Jesús -dice el Papa- vemos casi hasta tocar con las manos la medida en la que somos amados eternamente».

viernes, 3 de marzo de 2017

Devoramos el Planeta

Parroquias de la Diócesis y grupos de alumnos de centros escolares ya han presentado sus trabajos para participar en la VIII edición del certamen de Clipmetrajes de Manos Unidas. Este año los vídeos de 1 minuto centran su atención en la manera en la que devoramos el planeta. Desde Manos Unidas se nos recuerda que producimos mucha más comida de la que necesitamos para alimentar a toda la población mundial, pero 800 millones de personas pasan hambre. 

La producción de alimentos está pensada para un mercado global en el que muchas personas, incapaces de adquirirlos, quedan al margen del sistema, condenadas a sufrir hambre. Este punto constituye la paradoja del hambre: gigantesca producción agropecuaria y millones de hambrientos y subalimentados. Estamos ante un problema ético, de justicia. Desde Manos Unidas nos animan a participar en este certamen porque nuestro punto de vista puede cambiar el mundo.