jueves, 2 de abril de 2015

Cultos en la Catedral

La Catedral palentina acoge durante los días de Semana Santa distintos Cultos para conmemorar la Pasión y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Así, el Domingo de Ramos nuestro Obispo presidió la Eucaristía.

El martes 31 se celebra la Misa Crismal a las 17.00 donde los sacerdotes renuevan las promesas sacerdotales y nuestro Obispo consagra el Santo Crisma y bendice los Santos Óleos para celebrar, a lo largo del año distintos sacramentos.

El Jueves Santo, rezo de Laudes a las 10.30h. A las 11.00 y 16:30 se atenderán las confesiones; a las 18.00 se celebrará la Misa de la Cena del Señor, que nos introduce en el Triduo Pascual. El pan consagrado se reserva en la capilla del Monumento para la comunión del Viernes Santo y para los enfermos.

El Viernes Santo, a las 10.30 rezo de Laudes y, a las 11.00 Vía Crucis. A las 11.30, confesiones. A las 18.00 se celebrará la Pasión del Señor.

El Sábado Santo, Laudes a las 10:30. Y a las 23.00 se celebrará la Vigilia Pascual, en la que la Iglesia espera, con las lámparas encendidas, el retorno de su Señor y celebra solemnemente su resurrección.
El Domingo de Pascua se celebrará la Misa de Resurrección a las 13.00, presidida por nuestro Obispo que impartirá la Bendición Papal con indulgencia plenaria. El Cirio Pascual que se colocará durante los 50 días de Pascua es imagen de Cristo resucitado que ilumina nuestra vida.

miércoles, 1 de abril de 2015

Apertura de templos

El pasado 20 de marzo, Diputación, Junta de Castilla y León y Obispado firmaron el convenio de colaboración para la apertura de un total de 75 templos de la Diócesis. Por un lado, está el convenio firmado entre Diputación y Obispado por el que desde esta Semana Santa hasta octubre se abrirán al público un total de 30 templos (este año se incluye Santa María de Villamuriel de Cerrato, una vez concluidas sus obras). Por el otro, el firmado entre Obispado y Junta por el que se abren 45 templos del Románico Norte.

Gracias a estos convenios, el año pasado 68.4647 personas visitaron nuestros templos.

Intenciones del Apostolado de la Oración para el mes de Abril

  • General: Por los catecúmenos adultos, para que se preparen bien a recibir el Bautismo y la Confirmación y a participar en la Eucaristía, y sean miembros vivos de la Iglesia y colaboradores activos de su misión 
  • Por la Evangelización: Para que los cristianos perseguidos sientan la presencia reconfortante del Señor Resucitado y la solidaridad de toda la Iglesia.

¿Qué quiere decir para nosotros vivir la Semana Santa?

¿Qué quiere decir para nosotros vivir la Semana Santa? ¿Qué significa seguir a Jesús en su camino al Calvario hacia la Cruz y la Resurrección?

En la Semana Santa vivimos el vértice de este camino, de este designio de amor que recorre toda la historia de las relaciones entre Dios y la humanidad. Jesús entra en Jerusalén para dar el último paso, en el que resume toda su existencia: se dona totalmente, no se queda nada, ni siquiera la vida. En la Última Cena, con sus amigos, comparte el pan y distribuye el cáliz «para nosotros». El Hijo de Dios se ofrece a nosotros, entrega en nuestras manos su Cuerpo y su Sangre para estar siempre con nosotros, para habitar en medio de nosotros. En el Huerto de los Olivos, como en el proceso ante Pilato, no opone resistencia, se dona; es el Siervo sufriente anunciado por Isaías que se despoja a sí mismo hasta la muerte (cf. Is 53, 12).

Jesús no vive este amor que conduce al sacrificio de modo pasivo o como un destino fatal; ciertamente no esconde su profunda turbación humana ante la muerte violenta, sino que se entrega con plena confianza al Padre. Jesús se entregó voluntariamente a la muerte para corresponder al amor de Dios Padre, en perfecta unión con su voluntad, para demostrar su amor por nosotros. En la Cruz, Jesús «me amó y se entregó por mí» (Ga 2, 20). Cada uno de nosotros puede decir: Me amó y se entregó por mí. Cada uno puede decir esto: «por mí».

¿Qué significa todo esto para nosotros? Significa que éste es también mi camino, el tuyo, el nuestro. Vivir la Semana Santa siguiendo a Jesús no sólo con la emoción del corazón; vivir la Semana Santa siguiendo a Jesús quiere decir aprender a salir de nosotros mismos para ir al encuentro de los demás, para ir hacia las periferias de la existencia, movernos nosotros en primer lugar hacia nuestros hermanos y nuestras hermanas, sobre todo aquellos más lejanos, aquellos que son olvidados, que tienen más necesidad de comprensión, de consolación, de ayuda. ¡Hay tanta necesidad de llevar la presencia viva de Jesús misericordioso y rico de amor!

Vivir la Semana Santa es entrar cada vez más en la lógica de Dios, en la lógica de la Cruz, que no es ante todo aquella del dolor y de la muerte, sino la del amor y del don de sí que trae vida. Es entrar en la lógica del Evangelio. Seguir, acompañar a Cristo, permanecer con Él exige un «salir», salir. Salir de sí mismos, de un modo de vivir la fe cansado y rutinario, de la tentación de cerrarse en los propios esquemas que terminan por cerrar el horizonte de la acción creativa de Dios. Dios salió de sí mismo para venir en medio de nosotros, puso su tienda entre nosotros para traernos su misericordia que salva y dona esperanza. También nosotros, si queremos seguirle y permanecer con Él, no debemos contentarnos con permanecer en el recinto de las noventa y nueve ovejas, debemos «salir», buscar con Él a la oveja perdida, aquella más alejada. Recordad bien: salir de nosotros, como Jesús, como Dios salió de sí mismo en Jesús y Jesús salió de sí mismo por todos nosotros.

Alguno podría decirme: «Pero, padre, no tengo tiempo», «tengo tantas cosas que hacer», «es difícil», «¿qué puedo hacer yo con mis pocas fuerzas, incluso con mi pecado, con tantas cosas?». A menudo nos contentamos con alguna oración, una misa dominical distraída y no constante, algún gesto de caridad, pero no tenemos esta valentía de «salir» para llevar a Cristo. Somos un poco como san Pedro. En cuanto Jesús habla de pasión, muerte y resurrección, de entrega de sí, de amor hacia todos, el Apóstol le lleva aparte y le reprende. Lo que dice Jesús altera sus planes, parece inaceptable, pone en dificultad las seguridades que se había construido, su idea de Mesías. Y Jesús mira a sus discípulos y dirige a Pedro tal vez una de las palabras más duras de los Evangelios: «¡Aléjate de mí, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!» (Mc 8, 33). Dios piensa siempre con misericordia: no olvidéis esto. Dios piensa siempre con misericordia: ¡es el Padre misericordioso! Dios piensa como el padre que espera el regreso del hijo y va a su encuentro, lo ve venir cuando todavía está lejos... ¿Qué significa esto? Que todos los días iba a ver si el hijo volvía a casa: éste es nuestro Padre misericordioso. Es el signo de que lo esperaba de corazón en la terraza de su casa. Dios piensa como el samaritano que no pasa cerca del desventurado compadeciéndose o mirando hacia otro lado, sino socorriéndole sin pedir nada a cambio; sin preguntar si era judío, si era pagano, si era samaritano, si era rico, si era pobre: no pregunta nada. No pregunta estas cosas, no pide nada. Va en su ayuda: así es Dios. Dios piensa como el pastor que da su vida para defender y salvar a las ovejas.

La Semana Santa es un tiempo de gracia que el Señor nos dona para abrir las puertas de nuestro corazón, de nuestra vida, de nuestras parroquias -¡qué pena, tantas parroquias cerradas!-, de los movimientos, de las asociaciones, y «salir» al encuentro de los demás, hacernos nosotros cercanos para llevar la luz y la alegría de nuestra fe. ¡Salir siempre! Y esto con amor y con la ternura de Dios, con respeto y paciencia, sabiendo que nosotros ponemos nuestras manos, nuestros pies, nuestro corazón, pero luego es Dios quien los guía y hace fecunda cada una de nuestras acciones.

Deseo a todos vivir bien estos días siguiendo al Señor con valentía, llevando en nosotros mismos un rayo de su amor a cuantos encontremos.

martes, 31 de marzo de 2015

Ecos del Día del Seminario

Con motivo del Día del Seminario, nuestros tres seminaristas explicaron a los palentinos cómo es su vida en el Seminario Conciliar de Madrid. Allí, además de al estudio, dedican parte de tres fines de semana al mes a actividades pastorales. Así, hemos conocido que:

Álvaro acude a una de las dos sedes que las Misioneras de la Caridad -orden fundada por la beata Teresa de Calcuta- tienen en Madrid. Allí las Misioneras tienen una casa para ancianos sin recursos y una casa para enfermos. Álvaro ayuda a las Misioneras con las necesidades más básicas de los enfermos. Cada 15 días reparten alimentos entre las familias más desfavorecidas, y tiene una catequesis con estas familias. Los viernes, acude con las Misioneras a la labor que realizan con las personas que viven en la calle, asistiéndoles con alimentos, mantas, sacos de dormir, calzado, y lo que necesiten.

Daniel forma parte del Equipo de Pastoral Vocacional de la diócesis de Madrid. Acude a los retiros espirituales vocacionales que mensualmente se organizan, y a distintas parroquias, para dar a conocer su vocación y cómo Dios actúa en su vida. Las tardes de los sábados está en un centro con enfermos de esclerosis múltiple, con los que comparte la celebración de la eucaristía y pasa por las habitaciones, visitando a los enfermos. Los domingos por la mañana participa en la eucaristía de una residencia de ancianos.

René desarrolla su tarea pastoral en la parroquia madrileña de San Jorge. Allí imparte catequesis a un grupo de jóvenes de confirmación, forma parte de un grupo de jóvenes de su edad, y visita a enfermos de la parroquia en sus casas para administrarles la comunión. También participa en otras actividades de la parroquia... como la reciente Peregrinación Juvenil al Castillo de Javier, en Navarra.

Actividades en el Día del Seminario
A lo largo del pasado fin de semana los seminaristas han participado en varios eventos diocesanos con motivo del Día del Seminario.

El viernes se celebró una Vigilia de Oración por las Vocaciones en la Iglesia de San Lázaro, presidida por nuestro Obispo que, en su intervención, animó a los sacerdotes y laicos para trabajar por una cultura vocacional, haciendo visible la propuesta vocacional a los jóvenes de nuestras parroquias y familias, destacando la importancia y la necesidad que la Diócesis tiene en que aumente el número de seminaristas que se formen para ser futuros sacerdotes al servicio del pueblo de Dios.

El sábado, además del Día del Monaguillo, que se celebró en el Seminario Menor, Daniel estuvo en la parroquia de San Lázaro, en la misa de la tarde, dando testimonio y dando a conocer la situación del seminario y las actividades de los seminaristas.

Ya en el domingo, los seminaristas estuvieron en varias parroquias de la capital (San José, Nuestra Señora del Carmen, la Catedral, Nuestra Señora de la Calle, San Miguel y Santa Marina), para acercar el Seminario y su testimonio vocacional a las distintas comunidades parroquiales.